19 de septiembre de 2016

Proyecto EVA: Vaya...



“-¿Calientas más café?”.

Al menos no era “No sé”. Y ha sido raro. Como si antes del acento en la e el día se hubiera nublado y hubiera comenzado a llover ahí fuera y dieran ganas de sacar una mantita del ropero y arroparla y encender la chimenea y quedarse todo el tiempo a su lado no sabe uno para qué. Lo suficientemente raro como para que me levantara de la silla a mirar por la ventana. En realidad hacía un día estupendo esta mañana.

Cuando volví de la cocina ya se había quedado dormida. Solté la taza y me senté. Mil y una preguntas se agolparon en mi mente, oh, oh, oh, aunque la que más me interesaba resolver, era la una. Las otras mil, podía pasarlas por alto: “¿Eres real?”. Hubiera jurado que en el humo de la taza, leí, ¿importa eso?
La respuesta debería ser sí. Porque tenía que salir. Y no sabía qué hacer con algo que tal vez simplemente no existiera más que en mi imaginación. Entonces me acerqué. Y la toqué. Con la punta del dedo. Y ella dijo una palabra nueva: “Tonto...” Y se enroscó como un ocho en el sofá.

Antes de irme la tapé con un mantel decorado con manzanas y le dejé una nota encima de la mesa: “Vuelvo a las tal. Supongo que ya te habrás ido”. Después cerré la puerta y bajé en el ascensor y salí a la calle y caminé treinta y dos pasos.
Y después me paré en seco. Y caminé treinta y dos pasos otra vez y entré en el edificio y tomé el ascensor y subí y abrí la puerta y con el mismo bolígrafo azul escribí otra nota que dijo: “Hay pollo en la nevera. Si el mando de la tele no funciona, dale tres golpecitos en la mesa”.

Pensé en acudir a la comisaría. Mire, en mi casa, agente, ha aparecido de no sé dónde una chica que...¿Que por qué lleva puesta mi camisa? ¿Que si parece recién levantada? ¿Que si no lleva nada debajo?

Ahora son las seis y media y acabo de entrar en una tienda de ropa.

-Pues, una talla pequeña. Así, más o menos.

-¿De qué color?

-¿De qué color? ¿Quiere decir, rojo, o amarillo o azul? Sí claro, hay tantos colores. ¿No es cierto? El naranja, tan naranja, el verde botella, tan...

-Verde botella. No te preocupes, le va a gustar. Es un vestido precioso. ¿De qué color tiene los ojos?

-Color almendra.

-¿Tostada o sin tostar?

-¿Me lo envuelves?

Venía en el metro pensando en el significado de la palabra extraño. Extraño como la factura de teléfono o el sueldo de un político o aquel suicidio colectivo en Ottawa. Extraño como que el viento moviera la bandera americana aquel día en la luna. Extraño como los dedos de los pies. ¿Para qué sirven? Extraño como no tener ganas de nada y no saber por qué. Como saber porqué y no hacer nada.
Extraño. Como que ya no estuviera.

-Sigues aquí. Vaya.

-¿Vaya quiere decir que te alegras?

Vaya, ahora habla idiomas.

Vaya, ha pedido pizza.

Vaya, mi cerdito está roto.

Vaya, ¿por qué coño no habré ido a la comisaría?

Vaya.

Pensaba decirle ahora mismo vas a decirme quién eres y de dónde coño has salido, pensaba decirle que qué cosa quería y que ese cerdito era para un viaje a Orlando y que si iba colándose por ahí en casa de la gente y revolviendo el cajón de los calcetines buscando una cuchilla de afeitar para afeitarse las piernas con mi crema de afeitar y que los discos de Tom Waits eran sagrados y ahora míralos, desperdigados por el suelo y que por qué hay un zapato colgando de la lámpara y cómo es posible que en el cuarto de baño haya una flota de barquitos de papel flotando en la bañera y un submarino nuclear hecho con un bote de champú de camomila.

Pero entonces de pronto me ha saltado como un gato a la cara y ha empezado a decir que ¡le encanta, le encanta, le encanta, le encanta, le encanta! y se ha tirado de cabeza dentro de la bolsa y ha salido vestida de verde botella.

Y después me ha besado.

Vaya.

6 comentarios:

  1. jajajaja ... definitivamente ¡¡¡estás como un absoluto cencerro!!! pero...
    Meeencaaanta leer tus locuras MmuaaaksS!

    NOTA:
    Tu Eva está tan loquísima como tú, sin duda haréis una pareja fantástica sobre todo si tú te vistes con un traje verde pistacho con calcetines verde limón dentro de zapatos verde azules ;)

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    1. Se te ha olvidado teñirme el pelo de azul. Me encantaría.

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  2. No hay caso, algunas personas solo saben volarte la cabeza (en sentido metafórico en éste casi único caso).

    Saludos,

    J.

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    1. Saludos García, y puestos a morir, que sea sin botas.

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  3. Un hombre no conjetura como una mujer, simplemente guarda los silencios en el guardarropas y encierra sus olores de armario. Si Eva fuera real se extrañaría de que no la hubieras atado a la cama para probar sus almendras.

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