4 de septiembre de 2016

Una hache del revés es una silla


Hay gente que nunca ha visto el mar. Porque se ha muerto con tres meses de una neumonía. Porque estaba pendiente de no pisar ninguna mina anti-persona. Porque el sueldo no da para sueños...Gente para la que el mar es sólo una palabra bonita, de entre todas las palabras bonitas de tantas y tantas cosas que nunca verán.

Echar de menos es bonito. Puedes poner aquí o allá una ventana, pintar un sol con el dedo en el aire y darle al play de un par de pajaritos que píen entre los árboles, mientras te acuerdas del fondo de sus ojos, de lo que había allí, de que nunca llegaste a saber, que coño era. Pero brillaba tanto...
Puedes hacerte un té y saborear la puta derrota. Los nunca volverá. Así, entre los labios con la punta de la lengua. Ese sabor amargo, y sin embargo, esa sonrisa. Porque yo estuve allí, joder. Yo era el tipo que le comía la boca, que le apretaba con las manos el culo, que le decía cosas lindas al oído para hacerle cosas guarras allí, en aquel sitio suyo con sabor a papaya.
Hay personas, que nunca, han hecho el amor. Seguro que han follado. Pero no es lo mismo. Lo sé. Porque nunca más te acuerdas de su nombre. En cambio aunque a veces sólo estuve enamorado sólo cinco minutos, aún recuerdo a. Y a. Y a. Y las tardes de septiembre pasan tranquilas como el agua de un riachuelo por mis venas hasta aquí, donde me laten tanta vez de sábanas y velas encendidas por el suelo y lunas llenas que entraron por balcones y promesas tan lindas, que parecían de verdad. A lo lejos, tal vez otro horizonte me esperaba, nunca lo supe; pero yo estuve allí, y salí vivo de aquello.

Echar de menos es tan tibio...
Quedarte un rato debajo de la ducha. Con los ojos cerrados, y acordarte, de tu primera bicicleta. Era roja, como no, y más grande que yo. Las manos de mi padre. La voz de mi padre. La paciencia de mi padre. Y fue como aprender a volar. Hasta que un día sólo con dos ruedas, llegué hasta el final de la calle.

Hay gente que no tiene ducha.



8 comentarios:

  1. ¡Papaya! A mi siempre me ha parecido que sabía a chalote porque no me importa demasiado lo de la ducha ni me desagrada el olor fuerte y picante. Reconozco que tengo que ser más delicado y menos explícito en esta materia, supongamos entonces a bicicleta azul, a hembra sobre dos ruedas en un sillín muy apretado mientras se maceran las tiernas hojas de la cebolleta.

    ResponderEliminar
  2. Hay gente que vive sin darse cuenta.

    Saludos,

    J.

    ResponderEliminar
  3. puedo morir porque yo si viví pero a lo mejor ellos también pueden morir porque no echan nada de menos.

    ResponderEliminar
  4. Puedes hacerte un té y saborear la puta derrota.

    -Deberías hacer(nos) terapia de regresión con estos poemas, Mr. MacGregor!-

    ResponderEliminar
  5. Siempre hay un camino hacia la izquierda.

    ResponderEliminar