17 de octubre de 2016




Purito Maqueda buscó por entre el humo de tabaco que sumía a las mulatas del Conrado en una espesa niebla y fue, por el olor a fiera, que creyó adivinar a la negra al fondo del local apoyada en un cartel de la pared que anunciaba terrones de azúcar moreno calidad superior y dejando que el timbalero de la orquesta pusiera su mano en su cintura de pantera, o casi al punto de posar sus labios en el cuello de la única mujer de La Habana que aún no se había rendido a sus encantadores ojos verdes de criollo malnacido y canalla y de color café y, como iban maldiciendo las negras por el puerto, de demonio, Purito, de demonio:

-¿Quieres seguir vivo?

Purito siempre usaba frases cortas. Y siempre eran suficiente. Cuando el timbalero se perdió por entre el tufo a ron añejo a esperar a la hora de la próxima actuación con un vaso en la mano y debajo del bigote un si no fuera porque dicen que estás loco, Purito se quedo mirando a la negra y la negra a Purito y como cada vez que se enfrentaban sin palabras, algo ardía:

-Gané a los gallos. ¿Hay suficiente?

-Tu dinero no vale pa mi papaya, Purito. Te enciendes con eso un cigarro.

Cada vez que la negra le decía que no, a Purito le entraban ganas de matarla. A ella le gustaba eso y aunque no se lo dijera, siempre estaba deseando que apareciera por allí para comprarle el corazón y que ella pudiera decirle que no; “pero te cobro esta canción”. Y entonces bailaban. Y era como ver alacranes. Y así Purito le pagaba otra canción, y otra y otra, hasta que no le quedaba en el bolsillo más que hambre y podía meter las manos en ellos para irse con el rabo entre las piernas a arrancarse las ansias del pecho con aguardiente malo y peleas de callejón con el primero que pasara por su lado mientras le preguntaba que por qué, por qué, hasta que el que fuera estaba casi muerto a puñetazos.

Los días que Purito no iba al Conrado, la negra se acostaba con cualquiera; pero nunca bailaba con nadie.


13 comentarios:

  1. Los humanos somos taaan extraños …!
    Pero qué alacranadamente precioso has bailado con ellos cada letra d esta historia. Jo! sooolo por eso…
    Te dejo a un fiera, de los mejores pianistas cubanos de jazz - te cambio la 6ª tuya ( estupenda tb) , por ESTA versión, aunque la buena de este tema para mi sieeempre será ESTA ...para morirse de gusto directamente, sin tener que matar a golpes a nadie ... ; )

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    1. Me gusta el jazz desde siempre. En todas sus vertientes. Pero mi preferido siempre será Chet.

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    2. Me gusta el jazz desde siempre. En todas sus vertientes. Pero mi preferido siempre será Chet.

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    3. Lo sé, siempre lo he sabido… tus letras dibujan muchísimos episodios que podrían ser perfectamente de su vida ( su estilo/ambiente de vida) hasta te dirían q suenan como su música ( a mi tb meencaanta) por eso me da pánico leerte que vuelas desde una ventana … a veces pareces él, suenas como él… sin trompeta ;)

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    4. Creo que eso es lo más que me ha dicho nunca nadie.
      Los vellos de punta.

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    5. Creo que eso es lo más que me ha dicho nunca nadie.
      Los vellos de punta.

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  2. ¿Había un casi muerto que no sabía de dónde le venían los puñetazos porque el baile nunca acababa en la alcoba de la negra? Me gusta el estilo..., no he encontrado ningún diminutivo en la habanera.

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    1. No hacian falta diminutos en algo tan.
      En realidad nunca hacen falta. Pero se me va la mano.

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  3. Respuestas
    1. Esa película de Chico y Rita es tan especial. Ayer vi Her. Me enamoré del Phoenix.

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    2. Esa película de Chico y Rita es tan especial. Ayer vi Her. Me enamoré del Phoenix.

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    3. La tengo en pendientes.
      El viernes vi "Elle" y alucino con la Huppert que ya en "La pianista" y en "Amor" me descolocó.

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    4. Aquí tienes otra: el dador de recuerdos.

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