22 de noviembre de 2016

I, de cualquier cosa que empiece por I




Hay un gato enroscado en mi sitio del sofá. Le disparo. Sus sesos acaban cayendo como la nieve sobre la alfombra, como el confeti de un cumpleaños, cubriendo la habitación de un rojo satinado, muy bonito. No pensaba decorar la casa todavía. Ahora tendré que cambiar las cortinas. Cuando se seque la primera mano, buscaré otro gato para darle la segunda.
Tengo pescado en el horno, por cierto. Así que en la pecera he puesto, un poco de tierra y un hueso de aguacate. Era un pez pequeño, naranja, pizpireto. Le puse un nombre, para romper el hielo cuando le daba una pizca de comida con los dedos y él acudía a la superficie con aquellos ojos grandes de pestañas rizadas. Creo que, se alegraba de verme y movía la cola cuando me veía entrar por la puerta. Espero que no tenga muchas espinas.

No sé si era esto a lo que se refería Andy Warhol cuando aseguraba que siempre se podía decir: “¿Y qué?”.

Abro la ventana y miro el cielo.

Cojo un cigarrillo de un paquete con una foto mía a todo color sobre una mesa de operaciones con los pulmones destrozados y una enfermera susurrándome al oído su número de teléfono, le veo, el escote y asiento con los ojos antes de sumirme en el sueño benedicto de la anestesia. Debajo en letras grandes dice: “Te lo dije”.
Y más abajo todo eso de que fumar provoca cáncer.

Joder, qué bonito es el cielo.

Me encantaría meterle fuego a esta ciudad. Ver a la gente saltar por las ventanas y estrellarse contra el suelo como huevos crudos. Mientras pienso en Claire voy poniendo derechos con el dedo los cuadros del pasillo:

-¿Claire?

-¿Sí?

-He matado tu gato.

-No importa amor. Hace un ratito que salí del trabajo. ¿Qué hay de cenar?

-Claire...

-No importa amor...¿Qué ponen esta noche en la tele? Estoy deseando llegar a casa para que me des muchos besitos.

-...Creo que voy a tomarme un bote de pastillas azules...

-Las azules te harán daño al estómago.

-...o a cortarme las venas sentado en la taza del váter...

-¿Quieres que me pare en la gasolinera a comprar helado?

-...y creo que he mezclado ropa de color y ropa blanca y...

-Voy conduciendo, ya hablamos en casa ¿vale?

-Ojalá choques de frente con un rinoceronte en mitad de la carretera y salgas despedida a más de veinte metros por el cristal delantero y te estampes de cabeza contra un árbol.

-Yo también te quiero, tonto.


9 comentarios:

  1. Eres un decorador de la muerte, un asesino despiadado y adorable que pinta con laca de bombillas las cajas de música y el cerebro de los gatos. No se puede dejar de ser condescendiente con tu poesía y apreciarla, ese es el tipo de brutalidad y arbitrariedad que aman las mujeres. Cuanto más grande y pura es la locura y la masacre, mayor es la cordialidad y la inocencia del afecto.

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  2. Me apetece mezclar cosas opuestas a ver qué pasa y me gusta, que brote ls belleza entre lod cubos de basura y,que el caos sea perdonado como el tipo malo de una película donde al final,el tipo muere salvando un perro de ser atropellado.

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  3. jaja Alaaaaa!! me acabo de dar cuenta en esto desquiciadamente loco y precioso q te leo q tu personaje aquí no es él, en realidad aquí, tú haces de ella jajaja ¿ a q sí? - vale, me dirás q no, q ya estoy motándome sola mis películas sí, es verdad ...pero tu silba y hazte el bobo y sígueme la corriente como Claire ¿vale? ...

    ; )

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    1. Soy tantos que ya no me acuerdo. Porque como mínimo te pones en la piel del personaje cuando intentas darle forma. O era al revés?

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  4. Mentiroso! tú serías incapaz de comerte a tu pez y menos aun dispararle a tu gato ... prenderle fuego a tu ciudad sí, eso seguro que serías capaz ;)


    MmuaaksS!

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    1. Tal vez tiempo ha. Hoy en dia sólo rezo por las almas perdidas.

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    2. jaja mi querido hermano en la fe, no te preocupes, las almas siempre saben el camino a casa, solo deben querer recorrerlo,
      ... no ves q yo siempre vuelvo y estoy perdidísima ? ; )

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  5. Tus cambios de registro...subyugan a la par que asustan.

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  6. Yo también me asusto, pero a la vez me conozco mejor. Eso sí, a veces me pregunto cuanta gente tengo dentro.

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