19 de noviembre de 2016

Manera de vivir nº 13



Cuando voy por el carril bici, pedaleando tararí tararí, no me gusta estar pendiente de atropellar un niño con carrito ni una anciano ni un señor con bigote leyendo el periódico ni estar zigzageando cacas de perro. Me gusta silbar una canción.
Pero cuando voy por la acera de peatón, o leyendo el periódico, aunque no tenga bigote, me gusta caminar sin que ninguna bicicleta me saque el corazón del sitio con su timbre o me pase por encima de los pies. ¿Qué culpa tengo yo de ir distraído? ¿De que haya nubes en los charcos?

Lo mismo pasa con Genaro, que hay que ponerse en su lugar. Vive en un coche abandonado. ¿Tú te crees que a Genaro le importan dos cojones si sube el petróleo? Si no se afeita hace tres años... ¿Que le preocupa si el champú contiene alérgenos? Si le entran en el coche las ratas por la noche... A Genaro le importa vivir otra semana. Ya no sabe por qué; pero de algo se acuerda y le sigue gustando ver el partido por la ventana del Bar, y ayer mismo, se encontró en la basura una armónica.

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