6 de diciembre de 2016

S-túpido+velo= a cero. Lloverá en Alaska, por cierto.





¿Con qué te pago yo mi lado de la cama si
soy un espejismo, un truco barato
apenas de la tierra que te habían prometido?

Supe hacer malabares y montar en triciclo.
Dibujar amapolas.
Hacerte cosquillas.

Pero con-todo-tigo los renglones me salen torcidos.

¿Cómo saldo esta deuda?
Porque de algo estoy seguro: no acabaremos en el mismo sitio.
Yo no iré al cielo. Hasta el perro lo sabe.

“¿Qué has hecho?”
Siempre que me hago esa pregunta, ya es tarde y suena B.B.King.
Tienes razón, Lucille, soy un desastre.

Yo debería. Del verbo amor.

Supongo que por eso, todavía me quieres.
Porque sabes que aún necesito que alguien me salve.
Estuve investigando y
no había vida en marte.
En cambio tú, sigues ahí plantada como un árbol
esperando un día más el Sol
para dar
la misma sombra.

3 comentarios:

  1. Cuando juegas a ser adulto eres tan descarado como un buen poema y tan necesario como una canción de amor...

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  2. Pero de jugar no paso. Al rato todo se me olvida y me voy a comprar chucherías al kiosco.

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  3. Me habéis dejado muda. Sin palabras -rarísimo, porque necesito mil para decir hola!- cuando me ocurre esto solo me salen besos, así q perdóname RAUL ...

    MmuaaksS!

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