19 de diciembre de 2016

Aviones de papel



Querido Guideon- aunque en mi boca suena amor, dos puntos: me han llegado los papeles del divorcio. Iba a poner aquí unos puntos suspensivos; pero prefiero ir al grano, porque ¿sabes, querido Guideon que en mi boca suena amor?: no quiero firmar esos papeles.
Miro a Baxter y Baxter mueve el rabo. Te echa de menos. Cuando llama el cartero, por ejemplo, va corriendo a la puerta a ver si eres tú. Y nunca eres tú. Así que vuelve a su sitio y se tumba y pones esos ojitos. A veces hablamos de ti. Baxter y yo. Y ayer la vecina me preguntó que cómo estabas, que si ya lo habías superado. Dice que eres un buen chico. Todo el mundo dice que eres un buen chico. Eso pensé la primera vez que te vi. Y que vivir te daba miedo. Pero allí estabas. Tan tonto, tan complicado, tan mirando tan lejos que parecías un barco a punto de zarpar. Quise besarte a los cinco minutos. Mi café ni siquiera se había enfriado. Porque yo te quiero Guideon, no soy estúpida ni estoy equivocada,y, nunca necesité un por qué. Sólo te quiero. ¿No es fácil? No tengo las respuestas que tú buscas.
Además no funciona la lámpara de la mesita. Le he cambiado la bombilla, pero nada. A ti se te da bien arreglar cosas. Amas las cosas rotas. Te gusta darles vida. Crees que todo merece otra oportunidad. Ya sé que para nosotros sería la oportunidad 524. ¿Y qué? Tal vez funcione tener una oportunidad todos los días. Que sea la oportunidad 22327 y aún sigas ahí. Haciéndome la vida imposible.
Los tengo delante Guideon. Y no quiero firmarlos.

Alfil a reina cuatro



Ceder a lo leve
de un beso
la boca.
Buscar con la yemas cierta latitud.
Multiplicarnos. Ti x yo=¿Mmmm?

Sin planes de vuelo ni mapas ni imperdibles.
Sin pajares ni perdices ni cuándo te vas a afeitar.
Sin hoys te quiero más que ayeres ni me mueros ni ya sabes.

Sólo el caos en un plato, un cuchillo, un tenedor, la luz bajita y
que crucen de un soplo la casa las hojas de otro otoño.

14 de diciembre de 2016

Póngame un serendipity, con dos hielos y una sombrillita




Cierra los ojos...

Nos los has cerrado. Pero no es culpa tuya. Si los cierras, no podrás leer lo que viene después-precisamente esto-, y en algún momento, te habrás preguntado para qué. Seguramente también habrás experimentado, por un lado cierta desconfianza. Nadie quiere sentirse indefenso. Y por el otro, curiosidad. ¿Que pasará si los cierro? ¿Alguien me meterá la lengua en la boca? ¿Seré millonario? ¿Iré pronto al mar?

Y la cosa se pone interesante.

Tal vez y a pesar de que ya llegas tarde o que tu agenda está repleta o tal vez porque te importe una puta mierda pero no tengas otra cosa que hacer, cierras los ojos, otra vez.

Y vuelve a pasar nada. No parece tener ninguna utilidad y el bus, ya llega a la próxima parada o se te quema el pollo al horno o tal vez te pillo salvando el mundo. Acabas de perder un minuto de tu vida. Por mi culpa. Sírvanse.

¿Y si te digo que si cierras los ojos...y pongo estos bonitos puntos suspensivos? ¿Perderías un poco más de tiempo? ¿Harías café? Si has llegado hasta aquí, en el párrafo siguiente, sabrás por qué:

Porque tienes sueños. ¿No te acordabas? Porque te gustaría. A saber qué. Porque no te has rendido. Todavía.

Las instrucciones para soñar que continuación detallo no son de mi cosecha. La culpa tampoco, ya estoy demasiado ocupado con las mías. Las aprendí de un niño de seis años que tocaba el banjo sentado en los escalones del porche de su casa. Yo, como siempre, pasaba por allí:

-Nadie podrá decirte lo que tienes que soñar. Tus sueños, no son mejores ni peores que los de otros. No importa si quieres ser cantante o un broker de Wall Street, una buena persona o algún hijo de puta con nombre y apellido. Tú sabrás.

-Si vas a soñar, aceptas los términos y condiciones: todo es posible.

-Firmar un contrato contigo que te exima de toda responsabilidad. Porque volverás a abrir los ojos, y la vida, seguirá donde estaba. Tan dura. Tan grande.

-Soñar no es gratis. Hay quien vende su alma al diablo. Hay quien llega a matar. Soñar es un artículo de lujo, al alcance de muy pocos.

¿Te acuerdas de él o de ella o te cuesta respirar? Sueña. Porque aunque nunca volverá, aquel día de lluvia bajo los soportales siempre será tuyo. De nadie más. ¿Por qué vas a olvidar el sabor de su chicle de fresa? ¿Cómo sus manos te buscaban la carne por debajo del jersey? ¿Porque te hace daño? ¿Más que no sentir nada? ¿Que acostumbrarte?
¿Querías ser astronauta y en cambio aún sigues en el suelo? ¿Dónde está aquella casita blanca con ventanas? ¿Qué me he perdido? ¿Podré tener hijos después de la operación? ¿Soy un zombie? ¿Qué coño es esto?¿Una broma? Esto es el fin, hemos pensado alguna vez. En cambio los sueños, siguen ahí. Esperando. Cómo si fueran lo único que en realidad nos mantiene vivos. Aunque nunca se vayan a cumplir. Soñar es eso de delante que llamamos camino. Tal vez no te lleve donde quieres. Pero te sacan de aquí.

Nota importante: soñar siempre despierto.

Recordatorio: no borrar del diccionario la palabra cobarde. Tal vez nos sirva en adelante. Ya sabes para qué.

Reclamaciones: todo el que quiera puede escribir la palabra hijoputa en la sopa de letras de esta noche y acordarse de mi nombre. Soy capaz de soportar tanto amor.

Si has llegado hasta aquí, ¿qué haces todavía con los ojos abiertos?


12 de diciembre de 2016

Hasta yo tengo ojos en la cara



¿Quieres que te coja en volandas y te tire a la cama y me convierta en tigre?
No puedo. Pesas setenta y nueve kilos.
Pero te amo-más adelante te diré por qué-,
y sé hacer otras cosas, muy guarras.

¿Quieres que no deje sueltos mis demonios por la casa?
Te dije que tenía mascotas.
Acércate. No muerden. ¿Ves? Mira cómo mueven el rabo.

Soy más desagradable que el abuelo de Heidi.
Pero me quieres. ¿Qué culpa tengo yo?
Tampoco sigues la dieta a rajatabla.
Te he visto comer chocolate a escondidas como una puta rata.

Y ahora como había prometido
-espera...
(tiro en la cabeza)-, paso a enumerar los motivos:

Te quiero porque eres el Santo Grial.
Porque te gusta cuando hago lentejas.
Porque siempre caes de canto.
Porque soy tu aguja del pajar. No sé qué coño significa eso.
Porque todo lo demuestras andando.
Porque nunca te callas.
Porque me escupes en la cara.
Porque sabes que soy tonto. Porque te aguantas.
Porque ves películas conmigo debajo de una manta.
Porque me compras calzoncillos.
Porque lloras. Por mi culpa.
Porque te ríes. Por mi culpa.
Porque nunca te rindes. Creo,
que
por eso aún seguimos vivos.

9 de diciembre de 2016

Odio las canciones de amor



Y ocurrió entonces que en tus manos encontré por fin un lugar donde volver al mundo y
a ti
que tanto te gustaba cruzar de timonel a bordo de un velero un charco
te pregunté que si sabías qué pasaba si soltabas un globo y dijiste que sí:
que me querrías como a un perro con tres patas.

Yo sé llorar bonito. Pero no sé contarlo, te dije y que
podía matarte a besos lo mismo que a disgustos.

Me ataste a tu meñique.

Lo siento por Batman, pero eres mi héroa
mientras un tribunal superior de menos tonterías y más ponte las pilas alcalinas no demuestre los contrario.

Sólo que me queda por decir
que todo aquello que escribí
lo hice con tinta de tus lágrimas...


A mi Coliflor

7 de diciembre de 2016

No estamos solos



A veces subo al metro sólo para asegurarme de que aún sigo vivo. Me quedo mirando a la gente, pongo a sonar esta canción , subo el volumen y el tren nos mece, a todos, hacia algún sitio al que tal vez ni siquiera vamos a llegar. O sí. Nunca lo sabes. Y lo que ves es más hermoso entonces de lo que puedes comprender, aunque sería algo parecido a ir en el mismo barco. Atravesar esa marea llamada fin de mes, ver dormir a tus hijos, llorar a tu padre en navidades... este es justo ese momento en que la vida podría descarrilar, y justo en la cresta de esa ola, justo antes del Tsunami, somos todos lo mismo. Ni mejores, ni peores, ni de Messi o de Ronaldo. Somos muertos. Y todos los muertos son iguales. Y entonces pienso, sí hay que morir para entenderlo. Para abrazar a otro. Para que todas las palabras bonitas de todos los coranes y biblias y libros de Coelho y memes del mundo se hagan realidad. Miro a la gente mandar mensajes a otra gente con sus teléfonos móviles e imagino, en cada sonrisa, un ya estoy llegando, un te echo de menos, un qué hambre tengo y un pues no he hecho nada de comer y un vale, pues pedimos una pizza, y, ya imagino a qué huele, a qué debe saber al calor de una estufa mientras miras la tele e intentas decirle por debajo de la mesa con el pie, estoy deseando acostar a los niños para ya sabes qué. Miro a la gente y pienso, aún tengo tanto que aprender de vosotros y, me bajo en la siguiente y me subo el cuello del abrigo y me pierdo entre las calles más estrechas que encuentro, con algo de esperanza sonando en mis bolsillos.  

6 de diciembre de 2016

S-túpido+velo= a cero. Lloverá en Alaska, por cierto.





¿Con qué te pago yo mi lado de la cama si
soy un espejismo, un truco barato
apenas de la tierra que te habían prometido?

Supe hacer malabares y montar en triciclo.
Dibujar amapolas.
Hacerte cosquillas.

Pero con-todo-tigo los renglones me salen torcidos.

¿Cómo saldo esta deuda?
Porque de algo estoy seguro: no acabaremos en el mismo sitio.
Yo no iré al cielo. Hasta el perro lo sabe.

“¿Qué has hecho?”
Siempre que me hago esa pregunta, ya es tarde y suena B.B.King.
Tienes razón, Lucille, soy un desastre.

Yo debería. Del verbo amor.

Supongo que por eso, todavía me quieres.
Porque sabes que aún necesito que alguien me salve.
Estuve investigando y
no había vida en marte.
En cambio tú, sigues ahí plantada como un árbol
esperando un día más el Sol
para dar
la misma sombra.

5 de diciembre de 2016

Te audire no possum. Musa sapientum fixa est in aure



-Peter...

-¿Mmmmm?

Les gusta jugar a este juego.

Marlene se ha desabrochado los botones de la camisa, todos, y se ha hecho una cola en el pelo. Tiene un dedo metido en la boca. Así que está claro, que en exactamente tres segundos, Marlene le saltará como una rata encima y le morderá la cara y le dirá...

uno...

Dos...

Tres.

-Ya no te quiero.

Un momento.

(¡Hey!...¡Pssss! ¿Qué coño le pasa al guionista? Esto no va aquí, joder. A ver si estamos en lo que hay que estar)

Marlene se ha desabrochado la camisa y bla bla bla y slurp slurp y ñam ñam y ella le dice: “Me duele aquí, cúrame”.

-Pregúntame por qué, Peter...

Disculpen...

(¿Es una broma no? Se supone que aquí iba la ropa por el suelo y toda esa mierda y esos ruiditos tan, raros, que se hacen cuando se practica sexo y...)

-Te estás saliendo del guion Marlene...improvisa joder, hay un montón de gente mirando.

-Pregúntamelo Peter.

-¡Alguien podría a decirle a los de iluminación que bajara la luz!, me estoy quemando las pestañas con esta puta luz. Y que traigan un vaso de agua. Por dios, Marlene ¿qué coño te pasa? ¿Estás llorando, en serio? Toda esa gente ha pagado para verte el blanco de los ojos, Marlene. Ese es tu trabajo.

(Haré como que esto no está pasando. Es lo que siempre dice mi psicólogo. Encenderé un cigarrillo, y me iré por un agujero hasta la alcantarilla más cercana)

-Pregúntamelo.

-Intento sobrevivir, Marlene, como cualquier personaje. ¿Por qué me haces esto? ¿Quieres que te pregunte? ¿Crees que, no tengo corazón? ¿Es eso? Está bien. Está bien. ¿Por qué? ¿Por qué- de repente, en plena función-ya no me quieres?

-Porque nada está escrito.

2 de diciembre de 2016

Mientras algo no ocurra, siempre está a punto de pasar




Adele ha vuelto a escribir:

“Hoy abrí los ojos y pensé en ti.
Me lavé los dientes y pensé en ti.
Desayune en Saint-Michel y pensé en ti.
Trabajé todo el día y pensé en ti.
Compré un helado de vuelta a casa y pensé en ti.
Me duché y pensé en ti.
Cerré las persianas y pensé en ti.
Marcel me hizo el amor, y pensé en ti”.

Firmado: saluda de mi parte al pez naranja.
Y no te acuestes tarde.
Milenne me ha dicho que estás otra vez más delgado.

1 de diciembre de 2016

Alone Together




¿Recuerdas el día, Chet
que Miles te dijo: “Vive un poco, chico, y luego vuelve”?
Que aquel no era tu sitio. No todavía.

Por supuesto yo también hubiera llorado por Jane todos los días de mi vida.

Pero en el fondo, Chet, todo tu amor de ángel caído
era para aquella trompeta.
La única cosa mejor que la heroína.

El día que después de mucho y con tan poco apareciste de nuevo en el Birdland,
Chet,
ya sólo te importaba tocar.
Porque era tarde para cualquier otra cosa.

Y eras feliz en el infierno.
De eso se había tratado siempre.