8 de febrero de 2017

Al cielo de la boca


Había dos árboles al fondo del valle.
El uno frente al otro, tan juntos, tan juntos, que cuando el viento los mecía
parecía que bailaban
el Equinox de Jhon Coltrane.


Dos cipreses henchidos de amor fotosintético.
Dos astronautas.
Tan cerca, tan casi, tan ¡uy!

Al fondo del valle, a lo lejos.

4 comentarios:

  1. Los amantes convertidos en lo inamovible bailan sus anclajes...

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    1. Te juro que lo hacían. Que se daban la mano y que rozaban, apenas sus labios el uno contra el otro...

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  2. A esto, solo le falta, ESTO y cerrar los ojos ; )

    MmuaaaksS!

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