8 de febrero de 2017

Llámalo X


A veces los niños se me quedan mirando.
Por ahí va: el loco.
Porque cada siete años, mis células mueren
y me convierto en otra cosa.
Hace muy poco, me convertí en guisante.
Vivo debajo de la nevera.
Y aprendo. Aprendo cosas. Cosas que nadie me había mencionado.

Dejo que me acaricien las notas de un violín como si fueran,
como si fueran un enjambre
o una bandada de pájaros pequeños. Cosas como
hervir mi propia sangre o
cocer un huevo
o
mirar una estrella.

Hasta que te hable.

8 comentarios:


  1. Por eso nos llevamos bien tú y yo,
    Por fuera tengo pinta de cuerda pero por dentro yo sé que no. Desde siempre soy medio lechuga jaja necesito al sol para hacer mi fotosístesis y me escondo por los cajones para que nadie me vea llover ...

    Vale, te espero ; )

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    1. Lo cierto es que estamos aquí. Tú, yo, y esto que llamamos seguir adelante.

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    2. Suceda lo que suceda, siempre será grato acabar en medio de un cogollo mariano (nada que ver con Rajoy).

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  2. La vibración de un guisante es lo más parecido a un orgasmo de nevera.

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  3. Las aventuras de Mr. K continúa, sin dudas...

    Saludos,

    J.

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