19 de febrero de 2017

Ruta 9



Podía haberse llamado no lo sé, Soledad, Patricia, Bernabé
o Calamity Jhones.
Pero era ella y se llamaba un día mi amor, y al otro
ya
no.
Y así, hasta que uno hacía plop o el otro pum o se echaban las uñas a la cara
o se jugaban
a cara o cruz la vida.
Aunque al día siguiente,
madrugaban sólo para amarse como si el mundo fuera acabarse precisamente ahora.

Pudiere habere sido siere si no hubiere hubido tanto de tan todo,
una historia de amor
pero lo cierto,
es que era una catástrofe
de inimaginables dimensiones.

Por eso nos faltaba el aire, a veces. Esas veces.

Podría haber sido una violeta, un pájaro, el Sol.

Pero fue ella, y ni siquiera era culpa suya.


11 comentarios:

  1. Un día todo, otro día nada.

    Pero que delicioso haberse dejado arrasar alguna vez, por un tsunami así.

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    1. Dejarse lo que sea, pero que sea, para ser, una hojita en el viento. Aunque a veces el viento sea una tormenta. Me la pela.

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    2. No le hagas caso LUA cielo, no le da lo mismo...
      Le rechiflan las tormentas, es paracaidista en sus ratos libres ; )

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  2. Abundancia y hambruna sin culpabilidades...

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    1. Ying yang pim pam pum tortilla de atún.

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    2. Dulce de leche, natillas y flan
      Pim pum pam sal de la fila
      que pillado estás! Te toca ; )

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  3. he venido a darme un paseo por tu blog, hacía tiempo, estoy muy liado, y también a decirte q ya recibimos tu libro, tanto mi hermana como yo, y q tengo muchas ganas d q se lo lea mi hermana a ver qué opina, yo ya lo leí en PDF hace unos meses. bueno, compañero, un abrazo y a cuidarse

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  4. Un abrazo Alex, me alegra saberte bien y con ganas, No sé de qué. Pero tú sí, seguro. A por ello.

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  5. Qué peculiar es tu escritura, y cómo engancha, Billy, hay que ver...

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