3 de marzo de 2017

Punto y seguido



Entre mayo y septiembre de aquel 97 jugué 13 veces a la ruleta rusa. No todos los caminos llevan a Roma. Tampoco importa ya cómo terminé así. Trece veces y sigo vivo.
Otra vez me tiré de un tercero de cabeza contra el suelo de la plaza de minúsválido de un hotelito cerca de la playa. Y sigo vivo. De hecho aquella noche terminé contándole a un camarero que alguien me había arrancado el corazón de cuajo. Que tenía los ojos verdes. “Y me he tirado por el balcón de la rabia, ¿sabe usted?”.
Otra vez me tomé un bote entero de pastillas. Redonditas. Rosas. Suaves. Y sigo vivo. Amanecí en un hospital y había mucha gente a los pies de la cama y, alguien me regaló otra oportunidad. La última, me dijo.
Otra, no recuerdo cómo, acabé con una Katana en el pescuezo y un tío que me susurraba al oído que iba a desangrarme allí mismo como un pollo, mientras su primo me hurgaba los bolsillos en busca de yo no sé qué. Y sigo vivo. Aquella noche dormí en casa de la negra. Para la negra la última oportunidad que me daba, era como una piedra con la que yo tropezaba una y otra vez. Era tibia y grande y tenía cara de buena persona y era, de todas las putas de la calle Lagerweg, la que mejor se pintaba los labios.
Otra acabé boca abajo en un charco con una botella en la mano. Amanecí de nuevo en un hospital con una máquina al lado que hacía pip pip pip. Y sigo vivo. Es raro. Es como volver a nacer. Y todavía tengo pelo.

Antes me quedaba mirando el firmamento y me preguntaba por qué. Cuál era mi destino, qué cosa me aguardaba, por qué coño tenía, tanta suerte. Y mirando mirando el firmamento terminé por preguntarme si lo mío tenía la más mínima importancia en algo tan vasto como aquello, donde por donde quieras que miraras, brillaba una estrella.


8 comentarios:

  1. Ha quedado más que demostrado que tienes la cabeza muy dura y el viento a tu favor, así q por favor, no te esfuerces más en demostrárnoslo. Te creo y conste q doy por hecho que no todo lo que has escrito es cierto… me vale con un solo ejemplo.

    No creo q existan las últimas oportunidades, existen oportunidades, así que mientras tengamos tiempo, estamos a tiempo.

    Y sí, tienes razón donde quieras que mires en la noche hay estrellas – si no está nublado- siempre he pensado que ningún suicida consumaría su intento si en el último instante elevara la vista al cielo. Yo no podría hacer jamás algo así, la única vez que atenté contra mi vida fue cortando jamón. Me corté y me desmayé jaja fin del intento ;) No tengo alma de suicida y tú tampoco, eso se terminó ... recuerda tus propias palabras y concéntrate en el firmamento. Es una orden ( de ti mismo aunque yo te lo escriba ; ) ...duela lo que duela y te arranquen lo que te arranquen! Todo vuelve a brotar. Incluso en medio del asfalto. La Primavera siempre vuelve, ya casi está …aquí ¿ la hueles? ; )


    Al final de lo que escribes, sieeempre nos robas el aire. MmuaaaaksS!

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    1. No tengo vocación de suicida. Todo fue por una mejor causa.
      Adoro la vida. Con mayúsculas. No esa mierda que nos han enseñado.

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    2. Mmm... me alegro, yo tb adoro la VIDA con mayúsculas, por eso me gusta leerte... hablas siempre de ella ; )

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  2. La muerte desprecia a quien la ama!!!

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    1. La muerte es otra parte de la vida. Cuando entiendes eso, dejas de pensar en el asunto.

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    2. ¡Pequeñas muertes prodigiosas al final de cada día y al principio de todo!

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  3. Toda la razón, Billy. Cuando contemplas un cielo de estrellas, deja de tener importancia, todo, todo, todo.

    Como estás? Cuanto tiempo... Pero vengo a leerte y he terminado tu libro, ya tres veces. y aún sigo con hambre.

    Un abrazo larguísimo.

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    1. Quien sabe eso es un poquito más feliz unas poquitas veces. No te parece?
      En cuanto al libro, recomiendo siempre una segunda lectura,porque es muy condensado. Pero tú que vas por la tercera seguro que has descubierto tantas cosas...ya.
      Te abrazo.

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