27 de abril de 2017

...que no tienen nombre.


Si yo tu Pablo y tú mi Tata-anilla de granada mía mi Entrerprise mi espada en la batalla-, si
por + que me vacíes por dentro con los filos las tripas de tus garras yo,
te busco en carne viva la boca la boca la boca.
Si aunque me arranques la última lágrima
te amo entre dientes.
¿Quién separa una tuerca de un tornillo oxidado?

Tal vez otro milenio nos ampare y a a luz de lo cierto,
el omega nuestro, por fin como el polvo de los muebles.



23 de abril de 2017

Para Gourmets


Es cierto que voy hasta el culo de prozac; pero coño, la vida es una enorme, preciosa y estupenda mierda. Y que yo sepa algo que ocurre sólo una vez. Qué bonito todo. Las batidoras que la gente tira a la basura y las cajas de cartón llenas de gatos; la bomba H, tan redondita como una campesina de Botero; la tarde de abril contigo aquella y tantos besos, pequeños pequeños. Qué bien los Unicornios, las habitaciones de hospital llenas de globos, qué bien los gulags donde los hombres aprendían a morir sobre la nieve. Qué bien el corsé que sostenía a Isabel, vestida de tul, qué bien los hierros de Isabel, aquella jaula, qué bien que la tenían derecha y hasta, alguna vez feliz, la vi una vez entera, a Isabel, y de reojo un día que su madre la abrochaba de la espalda porque era su primera comunión, y sin corsé, Isabel era la cáscara de un plátano sin plátano. Es cierto que en el fondo, soy tonto. Un pez pequeño. Un soñador de los cojones, tan lleno de esperanza, que podría estallar como un globo. Me gustan las hormigas. Comer con las manos. Caminar mientras tanto. Siempre llego a algún sitio donde algo me estaba esperando. Pero lo que más me gusta es ser tonto. Antes soñaba con brillar como una estrella. Y no soy una estrella. Soy lo que puedo, un poco más cada mañana. Hoy por ejemplo camino del trabajo escuché la Vie en Rose en un acordeón. Era precioso. Le dije al hombre que no llevaba suelto, que eso era todo, cincuenta céntimos. Y él dijo gracias en un polaco sin dientes y yo continué mi camino mientras la Vie en Rose se iba apagando en la distancia como si el mar se la estuviera tragando. Me metí en una cafetería y pedí café y un croisant para llevar. Cuando llegué de nuevo a donde estaba el viejo la Vie en Rose casi acababa callejón abajo. También le di un cigarro. Y mientras me alejé de allí la Vie en Rose, a mis espaldas, se abrió de nuevo como una hermosa flor, sólo para mí.

20 de abril de 2017

Putas llaves



Aullar una vez más a las farolas de París, amarillísimas.
Fletar un barco hacia el vientre de un viernes cualquiera.
Y amarlo todo y abrazarlo y asistir al fin del mundo este
con la mano en el pecho y mis ojos bonitos de ciervo
mirándolo todo como un niño:
las ruedas de un camión y los fakires y los perros meando en las esquinas y el olor a jabón en los baños de los grandes estudios cinematográficos
y
amarte a ti. Tan no sé. Imprescindible como el hígado.


17 de abril de 2017

Acaso



Han cambiado las sillas de este sitio. Son más cómodas. Y la camarera es nueva. Me recuerda a Claudia, la chica aquella del aquél bar de carretera donde yo sólo paraba para verla, porque el café, la verdad, era una mierda. Aunque Claudia tenía más tetas.
Ayer murió Carlos. El yonki del barrio. Lo encontraron tieso como un pajarito a las seis de la mañana envuelto en la niebla y con un bocadillo de mortadela al lado y un paquete de tabaco que le había regalado un vecino. A Carlos cualquiera lo invitaba a un refresco. La última vez que hablé con él me estuvo contando que a un colega suyo que se había quedado dormido junto a los contenedores de basura, le habían puesto huevos en una herida que tenía en el tobillo las cucarachas, y se lo habían tenido que llevar a San Carmelo con una fiebre muy alta.

Hace un día bonito.

“-Oye, ¿sabes, Claudia? eres, tan-le dije y siempre llovía con Claudia tan cerca y sus manos blancas y suaves revoloteando por el aire- que...”

Nunca le dije que su café daba ganas de vomitar.

Un día moriré. A los 83 años. Mientras me abrocho los cordones de los zapatos. Nevará, estoy seguro. Y ese día toda la belleza de este mundo se vendrá conmigo. El olor de los neumáticos y los ojos de Maite tan verdes y las cáscaras de pipas por el suelo de cuando éramos chicos y dábamos paseos por la calle hablando de cómo íbamos a cambiar el mundo, cuando fuéramos grandes.
Lo que pasó en cambio poco más tarde es que el mundo intentaba, todo el tiempo, cambiarnos a nosotros. Que no lo consiguiera, es otra historia que ya pagué con creces.
A veces me gusta estar triste. Guardar un minuto de silencio. Pero hoy no. Hoy hace un día bonito y voy a estrenar una corbata de flores en el entierro del yonki del barrio.



14 de abril de 2017

Descubriendo Santa Marta


Mi abuelo y yo plantamos este manzano. Mi abuelo había vuelto de la guerra hacía poco y-una guerra de tontos, decía porque, la gente moría para nada. Eso era todo. Sólo luchabas por el hombre de al lado. A tus cinco o seis muertos se te olvidaba el color de las banderas-, se había traído la tristeza en los bolsillos. Nunca le vi sonreír. Ni siquiera un poquito, debajo de su gorra de jefe de estación. Mi nombres es Nicolás y llevo así desde el día que sonaron las campanas de San Judas, a muerto solas, y caí como un saco de alubias sobre un lecho de hojas secas donde los rosales.


Y aquí había una tienda de discos. Mamá, que por aquel entonces aún no parecía una alcayata ni las letras en la boca le sabían a leche agria decía ni hablaba con los muebles, me tenía asignada una pequeña paga los viernes por la tarde, para ir al cine o comprar caramelos o una revista en el kiosco, con fotos de famosos y estrellas del rock. O no gastarme nada en seis semanas y comprarme el último LP de Chet Baker, y escucharlo en el patio de atrás en un tocadiscos herencia de mi padre, al que por supuesto, nunca conocí.

5 de abril de 2017

Peso atómico



...sentir crujir sus huesos, dejar que sus manos te amen todo,
comerse su carne y
arrebatarle a la vida cinco segundos de felicidad.

O mirar el suelo, tan bonito, con
cada una de esas baldosas cada una en su sitio y
la luz esta a la caída de la tarde y el reflejo
del sol en las antenas parabólicas como barcos que se van a faenar.

Dejar que un rayo te cruce los pulmones.
Coleccionar pestañas.
Prácticamente estar vivo, el tiempo suficiente
para alcanzar el estado gaseoso.

3 de abril de 2017

Destino Plutón


..a que en determinadas circunstancias me quede mirando la cuchara
y entre de cuajo-o algún modo-al mundo sub-atómico
de los fideos chinos.
Otras escribo poemas como este
donde de todas las formas diferentes que soy capaz de imaginar,
muero al final-las rosas que sean blancas-
o acabo en el desierto-el luto que sea breve, un solo de trompeta-.

2 de abril de 2017

De entre las grietas, extracto.




Así que quieres ser cura. ¿Y eso por qué? ¿Ya te has cansado de Carolina?

Dice que estoy gordo. Que no quiere un novio gordo. Que no quiere un novio al que nunca le pasan la pelota en los partidos. Que ella de novio quiere un campeón.

¡Aquí, aquí, pásamela, pásamela!”

Pero nadie te la pasa. La pelota va de aquí para allá como si tú no existieras, tú sólo estas ahí porque faltaba uno, tú eres el niño que se come los bocadillos de chocolate, el que nunca le levanta las faldas a las niñas, el que aprueba los exámenes, no te la pasan porque no dices tacos ni te das de puñetazos con el equipo contrario, y porque la única vez que tuviste la pelota, la cagaste, por gordo, y porque te faltaba el aire a medio campo, y eso no vale, lo que vale es marcar goles. Como sea.

¿Eso dice?

El padre Estefanía se encomienda a dios antes de decir lo que va a decir. Se encomienda porque al fin y al cabo, será lo que dios quiera.

Mira niño, un día te vas a morir a chorros. Uno cualquiera. Cualquier día. ¿Te enteras? Da igual lo que hagas. Da igual Carolina. Tras el cese irreversible de las funciones cardiorrespiratorias, la pérdida de todos los reflejos del tallo cerebral, y si no has muerto asquerosamente solo en algún glaciar de Groenlandia, un barbilampiño y despeinado becario de hospital te cubrirá la cara con una sábana mientras en la sala de espera, de pie frente a los médicos, quien fuera que formó parte de tu vida ya estará preparando los ajuares de tu entierro. La temperatura de tu cuerpo bajará casi un grado cada hora, tu frente estará fría antes de que las últimas personas que decían que te amaban, si te amaban, se bajen de un taxi en plena noche y aparezcan en la tres dieciséis envueltos en lágrimas, y te besen las sienes y digan que aún estás caliente. Aunque sea mentira. Tus labios y tus uñas tomarán el color de la ceniza, tus ojos se hundirán poco a poco en el cráneo, velados por una niebla como escarcha, y antes de que salga el próximo sol estarás metido en una cámara frigorífica y oscura de acero inoxidable. Y poco más tarde, antes también de que tu piel se llene de burbujas, de que te hinches y crezcas de forma grotesca, de que gotees por todos y cada uno de tus poros, estarás metido en otra de madera. Y todavía un poco después, enterrado a dos metros bajo el suelo en un agujero con nombre, tu nombre, quienquiera que fueses, si es que eras alguien. A las tres semanas, la piel y el cabello podrían arrancarse con las manos fácilmente, será como pasar el dedo por una tarta de nata. Los gases te habrán inflado tanto que podrías ser un globo en una feria, aunque en realidad no serás más que un nido de moscas y de larvas, un manjar tierno y sabroso, un festín de insectos nada diplomáticos que devorarán hasta el último atisbo de rastro humano en ti. Para el verano serás si acaso huesos, y, años más tarde, una dentadura perfectamente blanca brillando en la terrible y negra soledad de tu nuevo domicilio para siempre jamás. ¿No vas a vomitar?

A lo mejor dentro de un rato. Cuando lo entienda. Es que es muy largo.

Es-que-es-que... A lo mejor vomitas cuando estés a punto de morirte. Como todo el mundo.  

1 de abril de 2017

Mi nombre es laberinto


-------¿s-------i------
t---e-----di-----g---o
e---tr-----e----lí---e-
as?
Si convoco
a cada uno de nosotrosenelmismocm2
o
me paso las leyes de la gravedad por los cojones
y
vuelo hasta ti como un Concorde
(otra vez y)
te mato de un verso...