2 de abril de 2017

De entre las grietas, extracto.




Así que quieres ser cura. ¿Y eso por qué? ¿Ya te has cansado de Carolina?

Dice que estoy gordo. Que no quiere un novio gordo. Que no quiere un novio al que nunca le pasan la pelota en los partidos. Que ella de novio quiere un campeón.

¡Aquí, aquí, pásamela, pásamela!”

Pero nadie te la pasa. La pelota va de aquí para allá como si tú no existieras, tú sólo estas ahí porque faltaba uno, tú eres el niño que se come los bocadillos de chocolate, el que nunca le levanta las faldas a las niñas, el que aprueba los exámenes, no te la pasan porque no dices tacos ni te das de puñetazos con el equipo contrario, y porque la única vez que tuviste la pelota, la cagaste, por gordo, y porque te faltaba el aire a medio campo, y eso no vale, lo que vale es marcar goles. Como sea.

¿Eso dice?

El padre Estefanía se encomienda a dios antes de decir lo que va a decir. Se encomienda porque al fin y al cabo, será lo que dios quiera.

Mira niño, un día te vas a morir a chorros. Uno cualquiera. Cualquier día. ¿Te enteras? Da igual lo que hagas. Da igual Carolina. Tras el cese irreversible de las funciones cardiorrespiratorias, la pérdida de todos los reflejos del tallo cerebral, y si no has muerto asquerosamente solo en algún glaciar de Groenlandia, un barbilampiño y despeinado becario de hospital te cubrirá la cara con una sábana mientras en la sala de espera, de pie frente a los médicos, quien fuera que formó parte de tu vida ya estará preparando los ajuares de tu entierro. La temperatura de tu cuerpo bajará casi un grado cada hora, tu frente estará fría antes de que las últimas personas que decían que te amaban, si te amaban, se bajen de un taxi en plena noche y aparezcan en la tres dieciséis envueltos en lágrimas, y te besen las sienes y digan que aún estás caliente. Aunque sea mentira. Tus labios y tus uñas tomarán el color de la ceniza, tus ojos se hundirán poco a poco en el cráneo, velados por una niebla como escarcha, y antes de que salga el próximo sol estarás metido en una cámara frigorífica y oscura de acero inoxidable. Y poco más tarde, antes también de que tu piel se llene de burbujas, de que te hinches y crezcas de forma grotesca, de que gotees por todos y cada uno de tus poros, estarás metido en otra de madera. Y todavía un poco después, enterrado a dos metros bajo el suelo en un agujero con nombre, tu nombre, quienquiera que fueses, si es que eras alguien. A las tres semanas, la piel y el cabello podrían arrancarse con las manos fácilmente, será como pasar el dedo por una tarta de nata. Los gases te habrán inflado tanto que podrías ser un globo en una feria, aunque en realidad no serás más que un nido de moscas y de larvas, un manjar tierno y sabroso, un festín de insectos nada diplomáticos que devorarán hasta el último atisbo de rastro humano en ti. Para el verano serás si acaso huesos, y, años más tarde, una dentadura perfectamente blanca brillando en la terrible y negra soledad de tu nuevo domicilio para siempre jamás. ¿No vas a vomitar?

A lo mejor dentro de un rato. Cuando lo entienda. Es que es muy largo.

Es-que-es-que... A lo mejor vomitas cuando estés a punto de morirte. Como todo el mundo.  

10 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Saludos José. Nos reencarnaremos en polvo de mueble, o neumático de autobús.

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  2. El padre Estefanía antes que cura, es un buen hombre y sabe que solo se vive una vez y que no vale la pena desperdiciar la vida por nada, ni por nadie. Hay que sentir verdadera vocación por algo, para poder renunciar a todo lo demás, sin sentir que has malgastado tu vida.

    Él me parece un buen hombre y un buen cura.
    Buenas noches, Billy :)

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    1. Así se diseñó el mismo personaje,como alguien con los pies en la tierra.

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  3. Los curas buenos van al infierno... Otra forma de decirlo, más escueta, "aprovecha el momento tío manteca, no siempre deseamos comer bocadillos de chocolate".

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    1. El infierno no existe. El cielo no existe. Ningún dios existe. Ni siquiera el padre Estefanía. Pero aún asi el cura merece un destino más cercano:el corazón de los hombres,por ejemplo.

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    2. El infierno no existe. El cielo no existe. Ningún dios existe. Ni siquiera el padre Estefanía. Pero aún asi el cura merece un destino más cercano:el corazón de los hombres,por ejemplo.

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  4. jaja es verdad, si lo que el padre Estefanía pretendía era quitarle el apetito a este pobrecillo debió ser más concreto... algo así como ... ¡imagínate a Carolina bajo tres metros de tierra comida por larvas de gusanos! y si lo que pretendía era explicarle que esta vida dura un suspiro debió decirle ... corre a casa y disfruta de tu bocata de chocolate .. los curas ya no comen como curas, eso era antes ; )

    Eso sí, un 10 en anatomía médico forense al padre Estefanía xD, qué poderío! no quiero imaginar cómo serían sus homilías...puro cine gore ; )

    Muuuchos besos para todos, crujientes bocatas de chocolate y...
    Oootro estupendo día cuajado de sol y flores!! ; )

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    1. Sabes que el hombre debajo de la sotana es antes hombre. Que se sabe huérfano de dios. Su obra es suya. Deberían darle una medalla.

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  5. Vaya un hombre sensato, y visceral, porque hay asuntos que no admiten medias tintas. Saludos, Billy.

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