20 de abril de 2017

Putas llaves



Aullar una vez más a las farolas de París, amarillísimas.
Fletar un barco hacia el vientre de un viernes cualquiera.
Y amarlo todo y abrazarlo y asistir al fin del mundo este
con la mano en el pecho y mis ojos bonitos de ciervo
mirándolo todo como un niño:
las ruedas de un camión y los fakires y los perros meando en las esquinas y el olor a jabón en los baños de los grandes estudios cinematográficos
y
amarte a ti. Tan no sé. Imprescindible como el hígado.


4 comentarios:

  1. Y como el hígado se regenera fácilmente.

    ResponderEliminar
  2. jaja todo en tus letras es siempre taan tan !!!!.. Que no sé si regenerá el hígado -caso de estar tocado- pero sí la sonrisa que siempre asoma al leerte ... ¿sabes lo que estaba imaginando? os imaginaba a RAUL y a ti aullando como lobos a la luna ( es la farola más amarillísima que existe :-) .... con la mano en el pecho como Napoleón jajajaja


    MmuaaaaksS!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Vaya estampa. Y si fuéramos vestidos de bailarina con tutú ni te cuento.

      Eliminar