25 de junio de 2017

Way



O eras a veces una calle cualquiera con paraguas y a veces una flor y otras
el pie de una montaña y a veces, el amor y entonces
fue cuando me senté a mirar aviones
y pensando en ti, pensando en ti
se me hicieron las cuatro de la tarde.
Por eso no he fregado. Y la cama está igual, oliendo a eso. Ese eso.
Pero mira la casa, tan llena de vida y de cosas por en medio.
Así que la he dejado como estaba: desordenada, perfecta, calentita como un nido.

Y es que tú más bonita que la luna.
Y es que tú que la orilla del mar.
Que una cacerola.
Que la rueda de un camión.
Que un chicle pegado a la suela de un zapato.
Bonita de ponerme los pelos de punta. Como un perchero.
Como uno de esos Porches Carrera 911 con una chica dentro y el pelo enredado.
Como un cactus de ordenador.

Una cosa tan pequeña no podía ser mala, pensé, alguna vez, hace ya tiempo.

Y es que tú, es que tú...tú y tus piernas de pollo de pelea. Tu culo de toro. Tus tetas de cierva.
Tu voz de campanita del recreo.

¿Sabes por qué te quiero?
Yo tampoco.

4 comentarios:

  1. Lo que está claro es que tú animal no se parece a ningún otro y el amor, seguramente, es como la llamada de los cabestros.

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    1. El amor es una trampa. Antinatural y muy caro.

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  2. La casa desordenada.....progresas adecuadamente.

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