17 de julio de 2017

Click

Era bonito cuando yo te cortaba de ras la cabeza en la fotos con unas tijeras.
Cuando explotaba  algo y cambiaba de pronto el color de las paredes.
Cuando si alguna vez la tuve me quitabas la razón y le ponías
encima un par de huevos fritos
y mojabas pan y me mirabas así tan fijamente y me decías
pásame la sal.
Y estábamos tan vivos y brillabamos tanto que el fuego podía verse desde lejos.
Y mi espada y tu espada buscando el corazón.
Y aquella sangre hirviendo como conjuro de  caldero.
Y las balas silbando otra vez nuestra canción.
Era bonito como el hongo de Hiroshima
hacer presa en la  carne como perros.
Morir una y otra vez en el intento
sin que ninguno usara la toalla de bandera blanca.


Y también era triste. 
Triste y pequeño como un pájaro muerto en mitad del jardín .

11 comentarios:

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  2. ¿Y, después de lo hermoso, qué gratificantes cosas nos deparará lo horrible?

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  3. A mí en particular la más absoluta decepción y la hilarante sensación de tener el palo de una escoba metido por el culo.

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    Respuestas
    1. Pues nada..., a barrer el polvo del camino y a cuidarse de las aviesas intenciones de los barrenderos. No te preguntaré si tienes el recogedor a mano!!!

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  4. Tengo que ir al oculista

    Cuando ya no, si alguna vez, si se te olvida,
    recuerda cuánto.
    Como de grandes, emocionados, qué casi locos.

    Que fui yo quien desarmo tu fuselaje y tú mi chasis.
    Que la marea nos trajo una canción,
    que fuimos transparentes como un culo de botella, como niños,
    otra vez.

    Por si me pierdo, por si te acabas, por si las curvas,
    por si los posos del café,
    por si la vida.
    Por si te cansas, acuérdate del día que zarpamos rumbo a.

    Te espero donde el eco.

    Yo soy tu lugar donde volver.

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