19 de agosto de 2017

Olaia y la montaña mágica, capítulo 7



“CuandoseamayordeedadmeiréalaArgentinaoaLahabanaoaculaquieradelossitiosquevienenenelmapa¿ytúcómotellamas?¿eh?¿eh?¿eh?”.

Ella se llama Nuria y tiene tres bocas y está sentada en el pupitre de al lado de Olaia.

“Porqueatitambiéntehabránobligadoaveniraunsitiotanhorriblecomoesteporsupuestonocreoyoquenadieenelmundoquisieraveniraquíparaquécomonofueraque”.

Olaia la escucha como se escuchan las cosas debajo del mar. Como a los trenes que se van. Y como de todos modos parece que no va a callarse la deja hacer, con la esperanza de que en uno u otro momento, se ahogue y caiga en redondo sobre su mesa y se quede así, muchos siglos, hasta que le crezcan girasoles en el cráneo y el musgo la cubra por completo.

“Mimadreyaandabadiciendohacealgúntiempoquelehabíanhabladomuybiendeestesitioyqueyoibaahacergrandesprogresos;peronuncapenséque”.

-¿Si te digo mi nombre te vas a callar?

-Sóloqueríasersimpática.

-Nunca vas a ser simpática. Eres agotadora. ¿Ta tragaste alguna máquina? ¿Te dio un calambre?

Nuria tiene Huntington. Hace muecas mientras habla y dobla las muñecas así como al revés y si no fuera porque es de carne y hueso Olaia pensaría que es una marioneta a la que alguien moviera a su antojo sin ton ni son ni gracia, desafortunadamente.

-Buenos días niñas.

La profesora.

-Mi nombre es Marie, señorita Marie, y mientras asistáis a mis clases me llamareis de ese modo. Fuera del aula, podéis llamarme monstruo, todo el mundo lo hace, aunque a mí me gusta más Marie, un bonito nombre que mis padres tuvieron a bien elegir antes de dejarme en la puerta de un orfanato-y saliendo de detrás de su escritorio ha terminado asegurando-: Por esto.

Donde tenían que estar las piernas, hay una mantita sin nada debajo como un truco de magia. Nada por aquí, nada por allá. Nunca se pondrá tacones. Nunca saltará de alegría. Nunca, podrá correr detrás de sus sueños.

-Por eso aprendí a usar, esto-y ha señalado con el dedo su cabeza con tres golpecitos que han sonado toc toc toc como si estuvieran preguntando ¿hay alguien ahí-. Y eso es precisamente lo que aprenderemos en mi clase.

-¿MatemáticasseñoritaMariecienciaslatínálgebrasociales?¿Acoser?¿Modales?
¿Eh?
¿Eh?

-A caer de pie. Como los gatos.

-...

-Una vez tuve un novio que era polaco. Muy rubio y muy alto. Me llevaba en brazos todos los días a la cama. ¿A que parece increíble? Pues era polaco. Y un día vino diciendo, tenemos que hablar. Lo vi pasar un día con una morena del brazo a la que no le faltaba de nada. Otra vez me subí a un árbol. De más chica. Vinieron los bomberos. Estuve castigada tres semanas a rezar con la madre superiora el rosario a las tres de la mañana. ¿Tú te has subido alguna vez a un árbol, muchacha?

No. Nunca. Pero papá Ramón, como es tan bruto, un día la lanzó a lo alto muy alto en el aire varias veces para que viera a los muchachos jugar fútbol detrás de la tapia.

3 comentarios:

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    1. Por lo que a mí respecta puedes decir lo que quieras, todo el mundo lo hace en este espacio, y mucho más cuando además te ayuda en algo. No te preocupes.

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