2 de septiembre de 2017

Olaia y la montaña mágica, capítulo 12


No hay quien le quite el gato a Catalina.

-Yo sé dónde podemos esconderlo.

Leonor, a simple vista, es una niña con todas sus extremidades. Hasta tiene dos manos con todos sus deditos.

-¿DóndeLeonor?¿Enunsitiobonito?¿Caliente?¿Nohabráratas?¿No?¿Eh?¿Eh?¿Eh?

-¿Qué es una rata?

A Leonor las cosas se le olvidan.

-Acabas de decir que sabías un sitio para esconder a Marfelino-Olaia le habla dulce porque sabe que debe ser horrible no saber dónde uno está, ni quién era ese o aquel ni cómo te llamas, a veces-. Leonor...te llamas Leonor.

-Ah...sí. Hay una casita de jardín detrás de aquellos matorrales. Es de madera. Un día me hacía pis. Y no encontraba el baño. Está llena de herramientas y cosas de esas para cuidar las plantas. Y está lejos. ¿Tú quién eres?

-¿Y cómo entraste?

-No me acuerdo. Sólo me acuerdo que me hacía pis. Bueno, tengo que irme, mi padre va a venir a recogerme y me va a llevar a comprar un tocadiscos. Me lo ha prometido.

Su padre lleva muerto tres años. Pero es verdad: se lo había prometido. Y después mandó un beso por el aire para ella y cerró la puerta y se subió al coche para ir al trabajo pero nunca llegó a ningún sitio. Lo más cerca que estuvo de un día normal fue a trece kilómetros de la oficina, justo en la curva más bonita de la comarcal 319, una, que da al mar y tiene forma de guitarra.

A los cinco minutos todas están frente a la casita de madera. Tiene un candado. Muy gordo. Mientras se lamentan de qué mala suerte y de que ahora puf habrá que buscar otro escondite para el gato, la voz de Leonor resuena dentro de la casita: “-Hola”.

-¿Por dónde has entrado?

-No me acuerdo.

-Abre esa ventanita, Leonor, voy a darte a Marfelino.

Es una ventanita muy pequeña. Pero Marfelino también es pequeño. Y su mantita, y su cuenquito de leche robada, y las cabecitas de las niñas intentando asomarse a despedirse...hasta mañana Marfelino, sé bueno, no rompas nada, mañana nos vemos.

-Leonor...

-¿Qué?

-Tienes que salir de ahí. Tenemos que irnos.

-¿Y por dónde salgo?

Y mientras discutían quién se va a quedar a esperar que Leonor se acuerde-o no- de por dónde ha entrado, Leonor ha aparecido diciendo que tiene mucha hambre, y que como hoy es jueves, pues toca pollo.

-Es lunes. Es lunes y te llamas Leonor...

-¿Y qué hay de comer?

2 comentarios:

  1. A mi me ocurre como a Leonor, tengo un cerebro tipo queso gruyer lleno de agujeros negros que se lo tragan todo ( bueno ...no todo, olvido el nombre de todo el mundo, pero jamás los gestos o las sonrisas q me gustan. Olvido cómo como llegar a los lugares, incluso los lugares, aun estado veinte veces siempre me parecen nuevos, pero nunca olvido las sensaciones q me producen, solo q no las ubico...y sobre todo, jamás se me olvidan las tonterías bonitas q me dibujan sonrisas, por eso siempre vuelvo aquí. Eres un artista fabricando sensaciones, recuerdos imborrables q solo tú has vivido y nosotros recordamos contigo ; )

    Ahora...
    He sido yo ; )


    PD
    Besos a las niñas.. sobre todo a Leonor y a Nuria ( se parecen muchísimo a mi, o yo a ellas...

    Hasta el próximo capítulo y...
    Q tu día sea igual de bonito q tus letras ; )

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    1. Estas cosas son las que te hacen seguir escribiendo.

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