24 de septiembre de 2017

Olaia y la montaña mágica, capítulo 15


Con la nariz pegada a los cristales, las niñas ven como sus padres la suben al coche. Nuria vuelve a casa.

-Cuando algunas terminen de llorar y otras de sonarse los mocos sigamos con la clase. Página 237. Hasta donde dice: “...me atrevo a todo lo que se atreve un hombre. Nadie se atreve a más”.

Ya no está. Sólo queda de Nuria una ligera polvareda en el camino y el rugido del motor del taxi allá a lo lejos, tras la arboleda, difuminándose como el azúcar en el agua hasta que desaparece y el aleteo de las moscas se adueña del aula. Por debajo de la mesa, Olaia, le pasa un papelito a la que tiene al lado y esta a su vez a la siguiente repitiendo “dáselo a Amarula” y así, hasta seis filas más allá, volando como una mariposa blanca entre los dedos de las niñas.

“Voy a encontrar a ese hombre. Lo juro. ”

Y un minuto más tarde de camino contrario otra mariposa cruza la clase de mano en mano hasta otra vez seis filas más allá con una pregunta escrita con bolígrafo azul y letra de astronauta: “¿Y qué vas a hacer cuando lo encuentres?”

La respuesta, un minuto, doce manos y seis filas más allá, es “Y lo voy a matar”.

Nuria no va a hablar nunca más. El hombre de las manos grandes le tapó la boca para siempre. Se ha quedado como hueca, no atiende a nada, como uno de esos muñecos de ventrílocuo después de la actuación. Algo han escuchado en los pasillos de que a Nuria le han dado tantos puntos ahí, que ahora su cosita parece un costurero. Cuando la clase termina, en la tapia de atrás del recreo, Amarula le está diciendo a Olaia que está loca, que pero si sólo eres una niña, que cómo se te ocurre, que si no puedes ni andar, que si ahora ere detective o algo parecido, que cómo lo va a encontrar si no pueden salir del colegio, que aunque pudiera, que y con lo grande que es el mundo.

Entonces con la mano así, Olaia se ha puesto a llamar a Leonor, así, para que venga, para que venga.

-¿Qué cosa?

-Lo que te dijo.

-¿Lo que me dijo quién?

-Vi a Nuria hablarte al oído. Te dijo algo. Lo vi.

-No me acuerdo. Me acuerdo que Nuria tenía el pelo muy bonito, porque cuando estás enfermo pues, te cuidan de una manera especial y...

Lorena se ha puesto muy seria porque Olaia se ha puesto muy seria. Casi que se ha nublado. Catalina otea el aire como cuando sabe que pronto va a llover, pero no hay una sola nube en el cielo. Casi que se ha nublado y todo pesa más y el suelo se ha vuelto muy blando y Leonor repite una y otra vez que no se acuerda, que no se acuerda y que le duele mucho la cabeza, que quiere irse a la cama, que la deje ya en paz, que le suelte las manos, que no apriete tanto, que la están asustando, que quiere ir con mamá. Que no se acuerda. De verdad. Lo juro. Me estás haciendo daño.

-¡Pues te tienes que acordar! ¡Te tienes que acordar ¿te enteras?! Te tienes que acordar de que tu padre ya no está, está muerto, está muerto, te tienes que acordar de que los viernes no hay pollo de comer, hay sopa, niña estúpida, de verduras, te tienes que acordar de que tu madre no te quiere y por eso estás aquí, porque le estorbas, porque su marido nuevo dice que no quiere una tarada rondando por la casa, que está mejor en algún sitio, te tienes que acordar de quitarte los zapatos en la ducha, ¿qué te dijo? ¿Vas a llorar? Dime. ¿Vas a llorar? ¿Por qué no estás ya llorando?

Entonces Leonor le ha dado un empujón a Olaia y Olaia ha trastabillado como uno de esos payasos con zancos del circo, como la torre de Pisa, como un castillo de naipes, como Pompeya, y se ha agarrado al aire con las dos manos para nada y ha terminado con el culo en el suelo y la jaula abierta de par en par y todo el hierro manchado de barro y de plumas de pájaro, boca arriba como una tortuga mientras Leonor, toda memoria, grita todo lo que sabe:

-¡Olía a pescado-olía a pescado-olía a pescado-olía a pescado-olía a pescado-olía a pescado!

Eso le dijo.

A muchos metros de la escena principal, la señorita Marie de La Montagne, tras la ventana, le lee los labios.

10 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Pero sabemos convivir con el dolor. Cierto?

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    2. Debería ser así,pero me ocurre que empatizo en exceso con todo lo que me rodea.
      Por eso de repente quiero desaparecer
      Por eso de repente quiero borrarme
      Porque hay demasiado ruido en mi interior.
      A veces escribo demás y siento demás
      Lo siento Billy

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  2. " ...¡Pues te tienes que acordar! ¡Te tienes que acordar ¿te enteras?! Te tienes que acordar .... "

    Joooo, pues no! te has olvidado!!!
    ¿ Cómo has podido? ...y tú no estas enfermo como Leonor.
    Quieres hacer el favor de recordar lo que tienes que hacer ..jaja... Además de seguir escribiendo eso que ha sucedido en una pescadería o en el puerto o donde sea que huela a pescado : )

    léeme los labios o se callarán para siempre jajaja

    MmuaaaksS!

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    1. Olaia está creciendo. Toma nuevos rumbos, le importan más cosas...
      Encontremos al hombre que huele a pescado.

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  3. Que matar es amar? Que oscuro es deseo?

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