6 de octubre de 2017

Olaia y la montaña mágica, capítulo 16


Han puesto rejas en todas las ventanas del Fitzrovia. Más hierros Olaia, más no puedes hacer esto o lo otro Olaia. Porque te doblas. Porque tienes que estar ahí encerrada en ese artilugio para que te sostengas-qué ironía-, porque sin él eres un peso muerto, porque tú, Olaia, porque tú y la jaula. Han puesto rejas porque ¿cómo?, ¿cómo es posible que una niña de diez años se escape de un colegio en mitad de la noche? Y ahora el centro tiene puesta una querella. A lo mejor lo cierran.

-...y tus padres y yo pues hemos pensado que si quieres...

-Quiero quedarme.

“Quiero quedarme porque tengo que matar a un hombre”.

Ninguna quiere irse. Todas han dicho no, papá, estoy aprendiendo mucho aquí.

Papá Ramón dice que si se diera de bruces con ese hombre le arrancaría los brazos y le sacaría los ojos con los dedos gordos. Y a lo peor le metía fuego. Por si acaso. Eugenio no ha venido. Está en Italia. Con una italiana, claro.

-¿Nunca te quitas ese lazo, hija?

-Nunca.

Si Nuria hablara, si dijera qué rostro, qué voz, qué manos la tocaron ahí de esa manera. Pero Nuria no habla. Y se ha quedado flaca. Y hay que darle de comer con una cucharita. Y se hace pis encima.

Rejas Olaia. Por todos lados para recordarte que...

-Así que el plan es el siguiente, repasamos: cuando Leonor nos abra la puerta desde el otro lado...

En cuanto ha terminado el día de visita se han reunido en el baño y han jurado con saliva en la palma de la mano lealtad a la banda. Porque ahora son una banda.

-¿Puez digo yo que adora vamoz a nezezitar un monbre no? Como en las bedículaz.

-Claro Belinda. Y un carnet firmado por la directora para salir del colegio cuando nos de la gana.

-Pues a mí me parece buena idea. Yo quiero llamarme Cobra.

-Y yo Flor de Lis.

-¿Pero qué os pasa? ¿Os hace gracia? ¿Es divertido escapar de noche del colegio para ir al pueblo a seguir un rastro de olor a pescado? ¿Quién va a rajarle la garganta cuando lo encontremos? ¿Tú Amarula? ¿Tú, Marta? ¿Con qué manos?

-Si tuviera manos te aplaudiría, Olaia. Tenemos miedo. ¿No lo ves? Un nombre no estaría mal, uno que...

-Yo había fensado que noz podiriamoz llamar...

-Esto no es un juego. Creo que mejor lo voy a hacer sola.

-No puedes hacerlo sola. Nos necesitas. Somos una banda.

Amarula habla muy bajito hoy. Como sin ganas. No ha contado ni un chiste y cada vez tiene más ojeras. Su lo que sea que se la está comiendo se ha hecho grande dentro dijeron los médicos en su última visita al hospital. Que duerma mucho y que no haga grandes esfuerzos. Que paciencia. Que podría ser peor. Porque hay cosas peores que morirse le dijo la Yaya, te lo juro Amarula, si hubieras visto cómo la gente caía destrozada por las bombas, sin brazos ni piernas ni ganas de nada en medio de la calle cuando uno iba a por el pan o a echar el correo, cómo entraban en las casas y le quitaban la ropa a las mujeres y allí mismo también le quitaban todo lo demás, delante del marido, y luego mataban al marido, le decían, ¿lo has visto cerdo?, y le metían un tiro en la frente y lo firmaban diciendo, esto de parte del Caudillo, por rojo. Pero lo muertos, Amarula, se quedaban muy blancos y sin brillo en los ojos. Y a los días azules, y a lo poco, grises y sin pelo.

-Y du seraz la jefa. Como ered la mayor...que había penzado yo un nombre...

Pues una se lo dijo a la otra y la otra a la una y ahora están ahí, esperando a que Olaia diga, vale, somos una banda y nos llamamos...

Y fue porque Leonor le dijo que muy bien, claro, muy bien; pero que cómo pensaba salir del colegio. Que ella sabía. Sabía escaparse de muchos sitios. Sabía escaparse de fregar los platos en casa poniendo caras lindas, y de ir al colegio fingiendo una fiebre acercando la cara mucho al tostador. Sabía escapar de que papá la riñera cuando se levantaba de noche a comer helado y cuando dejaba los deberes sin hacer para ir a jugar a la parte de atrás de la casa a buscar hormigueros y ver dónde acababan, sabía hasta olvidar las cosas que no quería recordar, como el día que vio a su tío Alberto meter la mano debajo de la falda de mamá y a mamá con los ojos cerrados y la boca entreabierta, sabía escaparse de la realidad como un Houdini, sabía, incluso atravesar paredes.

-¿Alguien ha visto cómo lo hace?

Nadie. Pero Leonor está afuera abriendo la puerta del colegio.

Son las tres de la madrugada y hace frío y ninguna sabe qué hacer ahora. Habría que verlas, unas cuantas niñas encogidas cómo pájaros al relente dispuestas a encontrar a un hombre malo allá donde la policía y la guardia civil con todo sus efectivos y coches y helicópteros no tuvo ni un asomo de suerte.

-Yo digo que es por allí.

-¿Y por qué por allí, Marta?

-Porque si no es por allí será por otro sitio ¿no?

Habría que verlas, que entre todas no arman una sola. Y se han traído a Catalina. Porque Catalina es de la banda. Y a lo mejor, lo mismo que la lluvia antes que llueva, huele a pescado antes que nadie.

-¿Seguro que te encuentras bien, Amarula? Deberías quedarte. No haces buena cara.

Un día Amarula vio una hojita caerse de un árbol. Planeo como un aeroplano por el jardín atravesando las matas de romero y fue a parar sobre el capó de un coche un momento y enseguida el viento la elevó de nuevo para llevarla a soplidos hasta la otra acera y posarla en el alfeizar de alguna ventana hasta que una señora abrió de par en par y de nuevo la hojita emprendió el vuelo hasta un balcón donde un perro la estuvo olisqueando hasta que otra vez volvió a su ruta de aire y terminó por caer de bruz sobre el asfalto y antes de que se diera cuenta la furgoneta del reparto de la leche le pasó por encima y la dejó allí aplastada como el tatuaje de un marinero y entonces, llovió, y el agua la arrastró lentamente como en un entierro hasta una alcantarilla, adiós, hojita adiós.

-hay cosas peores que morirse, Olaia.



11 comentarios:

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    1. Aunque ya lo has borrado, gracias por pasar por aquí. Morirse hay que morirse. Cuando toque. Pero vivimos como si eso no fuera a pasar nunca.

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    2. Hay peores cosas que morirse.
      Me gustaría ser esa hoja.
      Te releo y hasta creo formar parte de tu banda.
      Sentir que formas parte de un grupo ayuda.
      No sé,suelo soñar demás
      No hay sitio en mi planeta para los extraterrestres.



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    3. Formamos parte de algo siempre. Aunque no queramos.

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  2. Ok, pues yo quero llamarme pluma azul ¿ puedo? prometo solemnemente estarme calladita y agarrar fuerte de la mano a Amarula si veo que se nos desmaya porque es verdad que hay muchas cosas peores que morirse, la peor de todas... no vivir.

    Esta banda tiene tanto corazón q aunque no les funciona a ninguna el cuerpo caminarán a latido limpio y sí, sin duda lo harán cien mil veces mejor que la poli.. no hay más q ver lo que hacen aquí, todas todo mal.

    Meeencantó!

    Sigo con la nariz pegada al vidrio de tu escaparate a ver si vuelves a colocar pronto pasteles tan riquísimos como estos ; )


    Mil gracias MmuaaaksS!

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    1. Pues nada, que sea pluma azul. Me cuesta mucho hacer estas historias tan largas, y más sin planes ni guión. Cabrones.

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  3. Niñas Juana siempre cómplice, porque sí.Lovely.

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  4. Quien huele tierra mojada,sabe que es cielo. ME MATAS Billi💌

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