7 de noviembre de 2017

Cooper estrena zapatos


Vale. Mírate los bolsillos, Cooper. Cincuenta con veinte. Y ni siquiera sé como se llama esta ciudad.

-¿Me das algo para comer?

Mierda. No lo mires directamente a los ojos. Joder, está hecho un asco. Saca la mano del bolsillo, Cooper. Le falta un brazo, catorce dientes, el zapato izquierdo y un trozo de oreja. Nada de contacto visual, Cooper. Y hace un frío que te cagas. Cuando cierren la estación esto será un desierto. Un desierto helado. Saca la mano del puto bolsillo.

-Gracias, amigo. ¿Eh, dónde vas? Deja que te invite a una botella aquí al lado. ¿Eh, amigo? ¿ Cómo te llamas?

Gilipollas me llamo. ¿Y ahora? Ah,sí, ya recuerdo. Hacia delante. Siempre hacia delante. Eres tonto, Cooper. Siempre serás tonto.
Hay más cosas además del amor. La tortilla de patatas. Que los peces del río se te coman las uñas de los pies. Las pelis con naves espaciales y planetas lejanos. Aerosmith. Y la Simone, claro. Este sitio, por ejemplo, con árboles. La hierba...

-Oye chico... ¿eso es marihuana?

-¿Em?

-En este condado no hay mucha gente que fume esa porquería. No nos gusta. Además estás en una propiedad privada.

-Pues verá, agente, yo vi árboles y pensé...ya lo apago.

-Buen chico. ¿Y dónde vas?

-A ningún sitio en concreto.

-Así que piensas pasar la noche en un banco del parque...

-Eso pensaba.

-Verás, el calabozo no se usa desde que Harlem dejó de beber. Antes había que tenerlo ahí una noche no y otra sí. La armaba gorda ¿sabes? Una vez le metió fuego a una vaca. Quiero decir, que, bueno, hay mantas limpias y aquí fuera está helando. Claro que tendrías que infringir alguna ley para poder detenerte. Una pequeña. De una noche a la sombra. No sé si me entiendes.

-¿Por ejemplo?

-Faltar a la autoridad. Por ejemplo.

-Ah...

-¿Y no se va a enfadar?

-Bah...es un puro trámite.

-¿Lo promete?

-Tú no te pases. Por si acaso. Y tampoco menciones a mi madre.

-Vale. ¿Ya?

-Cuando quieras.

-¡Me cago en tus muertos!

-¿No te he dicho que no mencionaras a mi madre, hijo de puta? Sólo lleva muerta una semana. Te voy a meter un tiro aquí ahora mismo, cabronazo, mira, ¿ves, ves el cañón de mi puta pistola apuntándote en las sienes?

-¿En serio va a ponerme las esposas?

-Y no te las voy a quitar en toda la noche, cariño, te voy a dejar el culo como una flor.

-Yo no soy uno de esos chicos duros que mascan tuercas ¿sabe agente...qué coño dice ahí?

-Kowalski. Tiene derecho a permanecer en silencio, tienes derecho a...¿A que estás acojonado, eh, chaval? Es broma hombre, ahora te quito las esposas. Mi madre vive en Wichita. Ahora mismo estará poniendo a enfriar en la ventana una tarta de manzana. ¿Tienes hambre? Tengo pollo al curry en el microondas de la comisaría. ¿No te habrás meado encima, no?

La celda está limpia como el culo de un bebé. Hasta hay un jarroncito con flores de jardín encima de una repisa.

-Así que...

-Ya te digo, Kowalski, una puta mierda.

-¿Pero todavía la quieres?

-No lo suficiente. ¿No crees?

-Mi mujer cocina de miedo, ¿eh chico? ¿Quieres más pollo?

-Prefiero acostarme. Mañana me gustaría seguir mi camino temprano. Me gusta ver amanecer. Es como si todo comenzara de nuevo.

-¿Qué camino? Bueno, perdona muchacho, no pongas esas cara, pero no parece que vayas a ninguna parte, y la verdad, a saber dónde vas a dormir mañana.

-El camino está ahí, aunque no lo veas. Ahora es el camino. Pregúntele al pollo. Lo he dejado en los huesos. El camino es cada paso, Kowalski, cada puto paso. ¿Quiere otra calada?

-No chico, gracias, tengo que terminar unos informes y la verdad es que no fumaba desde la universidad. Qué tiempos...allí conocí a Becky, por cierto, llevaba puesto un vestido color...

La ropa de la cama huele a suavizante. Lavanda o algo así. Seguro que ha sido Becky. Estoy hecho polvo. ¿Dónde está Harry Potter cuando le necesito? Contaría hasta tres y cuando despertara ya sería mañana y no me dolería nada. Uno, dos, y...

-¿Te vas?

-Buenos días, Kowalski. Sí. El sol me está esperando.

-Eres raro de cojones, chico. No olvides tu mochila.

-Eh, Kowalski...

-Y cierra la puerta al salir.

Ahí está. Redondo, magnífico, deslumbrante. Y no hay una sola nube en el cielo. Me he dejado el mechero en la comisaría. Joder, no me lo puedo creer, el primer día de mi vida y no puedo encender un cigarro. Piensa Cooper. Sí, en el bolsillo de atrás de la mochila. Aquí está. Espero que funcione. ¿Y esto qué es?

Dos billetes de veinte y unos zapatos casi nuevos. Son de mi número.

Joder Kowalsky...

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