29 de enero de 2017

Asperger y yo




Es inútil que yo por ejemplo te olvide
y por lo tanto
decreto posible la palabra imposible,
con el derecho que me otorgan todos estos días de vivir por vivir.

Sin tu puta sonrisa.

No sé lo suficiente de física cuántica, pero
cada vez que me anudabas la corbata hubiera
atrancado con mi polla la puerta de la casa
y llamado al trabajo
y
y
jurado una y otra vez sobre la biblia que aquello era amor y que tenía
fiebre.
6500 grados.
Que estaba tan mal que quería, morirme.

Aunque nunca les diría que fuera entre tus brazos.

El seguro no cubre accidentes geográficos.


25 de enero de 2017

Anacreontes de felpa y pizca de sal. Dos minutos. Servir.




O importa poco.
Ya no, thisisthecuestion, y, ¿no era ahora
lo más importante?
Y los muertos. Vivos en nuestro corazón para el único siempre, tal vez, claro.
Sobre todo los ahogados, y las flores de prado.
Eso nos enseñaron las montañas más altas.
El sudor. Las lágrimas. Tan redondas.
Las veces que bajamos al infierno a por tabaco.

Lo que susurra el viento de esta tarde.

Pienso entonces en objetos hermosos como rododendro u otros artefactos, inevitablemente: versículo;conciliánbulo; anguilas eléctricas. Vidrio.
Y siguiendo el contorno de esa nube o aquella con la punta del dedo digo,
tu nombre y sabe a piedra. Y a ya hace frío. Y vuelvo a casa.
Y es totalmente necesario que...

El médico me ha prohibido que utilice la palabra hiedra.

Lo he matado.

Con una escopeta de tapones de corcho.

Después me he follado a su enfermera, soy un monstruo, decía
mientras me la meneaba entre sus tetas y quedábamos otro día para ir al cine,
justo cuando
un meteorito del tamaño de Arkansas ha cruzado
de una punta a otra el cielo.

Este cielo.