28 de febrero de 2017

Disfruto como un cerdo de la vida


¿Por qué Yul Brynner iba de negro en lo siete magníficos?
¿Si saco por la noche un pie de la cama
seré arrastrado por una mano fría al laberinto del Fauno?

El autobús tarda mucho...

Na...na-na-na-na-na-na-na-ná, na-na-na-na-na-na-na-ná...
Joder, me encantaba esa canción.
Supongo que la culpa es de las ondas que dejan las gotas de lluvia en los charcos.

Hoy es jueves. ¿No?

Escuché en las noticias que un hombre ha saltado desde la torre Eiffel
a un vaso de agua con gas y
que en lo más recóndito de la isla de Borneo
habían descubierto una rana que hablaba seis idiomas
correctamente.

Llevo un poema en el bolsillo, ¿lo quieres?,
le digo a la chica del anuncio.
Anuncia un vestido. 39 con cincuenta. Muy corto, con
rodillas perfectas como huevos de ave y
unos tobillos
preciosos y
unos deditos de los pies como gusanos de manzana
jugando con la arena de la playa.

Por ahí llega el autobús...

Con la punta del dedo en los cristales, escribo:
¿Estarás aquí mañana
a eso de las nueve?


27 de febrero de 2017

El idioma de los peces


“Para...¿qué me estás haciendo?”.
Que significa: no pares, cabrón, que te mato.
Luego se oye una explosión, y todo se llena de confetti.

Si en cambio dice “Para, joder”, y añade: “que me tienes hasta el coño”,
para. O estás muerto.

El caso es morir. De lo que sea. Morir por ella.

Si dice por ejemplo, mirándome a los ojos: “Qué guapo estás
cuando te afeitas”
o
salta encima tuya de repente como una rata
y
te muerde la nariz,
huye. Lo más lejos que puedas.
Súbete al coche y busca una
bonita rotonda donde suicidarte
antes de que deje suelta la fiera que gruñe entre sus piernas.
De que te haga trizas
hasta que
parezca que te ha pasado por encima una
cosechadora de trigo.

“Estás preciosa a la luz de los cajeros automáticos”, pienso y
le acaricio el pelo.
Dos esquinas más allá me pregunta si la quiero.

Y le digo que buf, un montón.

Y se ríe.

Porque sabe que es verdad. Soy el idiota que se deja matar,
de amor,
una y otra vez.



24 de febrero de 2017

Señor Patata



Veo gente gritar en la tele. Unos a otros.
Incluso les pagan por eso y
veo
Cisjordania o el norte de Ucrania o Libia
y todos esos frigoríficos vacíos. Sin mandarinas.
Sin un trozo de amor.

Aunque nadie está a salvo de nada
(Kennedy, 12:30 am de un día de noviembre)
y creo
que vivimos demasiado deprisa.
Sin contemplar los goznes de las puertas debidamente o
el proceso de fabricación de un tapón de corcho.

Tejemos una urdimbre.

Por eso existe dios. Para salvarnos.
Alguien tiene que hacer el trabajo sucio y,
se me ocurre que una cría de gatito es, tan hermosa.
En cambio una rata...
Es curioso quién condena al exilio lo
inservible.
Lo feo.
Y lo olvida.

En cambio esta derrota que me atañe
este saberse al borde casi de cualquier abismo
se parece tanto
a un cáliz de paz...

22 de febrero de 2017

Diario de a bordo


Salgo del trabajo y subo al coche y pongo algo de música y saco el brazo por la ventanilla y pienso en ti.
Tomo el ascensor y abro la puerta de la casa y enciendo la luz y pienso en ti.
Ceno una tortilla a la francesa con pan y mayonesa y pienso en ti.
Me lavo los dientes y pienso en ti.
Me pongo el pijama y pienso en ti.
Cierro los ojos
y pienso en ti.

Y cuando vuelvo a abrirlos, todavía no te has ido.

Hija de puta.
Hija de puta.
Hija de puta...


19 de febrero de 2017

Ruta 9



Podía haberse llamado no lo sé, Soledad, Patricia, Bernabé
o Calamity Jhones.
Pero era ella y se llamaba un día mi amor, y al otro
ya
no.
Y así, hasta que uno hacía plop o el otro pum o se echaban las uñas a la cara
o se jugaban
a cara o cruz la vida.
Aunque al día siguiente,
madrugaban sólo para amarse como si el mundo fuera acabarse precisamente ahora.

Pudiere habere sido siere si no hubiere hubido tanto de tan todo,
una historia de amor
pero lo cierto,
es que era una catástrofe
de inimaginables dimensiones.

Por eso nos faltaba el aire, a veces. Esas veces.

Podría haber sido una violeta, un pájaro, el Sol.

Pero fue ella, y ni siquiera era culpa suya.


15 de febrero de 2017

La espiral de fibonacci


Siento los ojos de Uma Thurman clavarse en mi nuca como dos
cubitos de hielo e imagino
qué frío el filo de una Hattori Hanzo
y
la voz de la chica de amarillo susurrándome al oído:
escribe o muere, soy
tu puta musa.

Cosas así.

O a veces los muertos se sientan a los pies de mi cama, mi padre, por ejemplo.
Pero no dice nada.
Aunque sé que está deseando que le ofrezca un cigarro.

Qué curioso...si, escribomurápidolasteclassuenancomopasosdeclaqué.

Si escriiiiiiiiiiiiiiiiiiiibbbbbbbbbbbbbbbbbbbbooooooooooo
leeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeennnnnnnnnnnnnnnnnnnnntttttttttttttttttttttttttto,
como
la
gota
de
un
grif...
...glop.

O me pregunto por qué llevan capa algunos superhéroes.
Y otros no.
O busco el norte en el fondo de una taza de café.
A veces ocurre.
Tú me pasaste una vez. Sin ir más lejos.

Quiero pensar que absolutamente todo es
tan hermoso.
Aunque lo cierto es que estoy hasta la polla de frases bonitas
no me refiero,
a ser feliz. Sino a intentarlo. Y llamarlo camino. Y al final, con un pañuelo blanco,
que esté el mar esperándome.



13 de febrero de 2017

Hago frío


El lunes vi una paloma caer como un avión en picado sobre el asfalto y cómo, medio muerta, de miedo, justo en mitad del paso cebra, fue de inmediato atropellada por un auto matricula H3985BBB que le pasó por encima y la aplastó como a una masa de pizza dejando en el cielo una nube de plumas y en el suelo un bonito dibujo parecido al test de Rorschach, para el asombro de muchos peatones que durante todo el día no dejaron de ver en la mancha a su madre muerta o a un ciervo o, una rana follando.

Iba a comprar un mousse para el teclado del pc. El otro ya no funciona. Me gustaba. Cabía en mi mano, como otras cosas a las que he amado.

Cuando pasé de vuelta con mi nuevo mousse dentro de una bolsita balanceándose del dedo corazón como un columpio, la mancha seguía allí y seguía siendo lunes y, subí las escaleras y abrí la puerta de la casa y encendí el ordenador y probé mi nuevo mousse y, qué bien, que funcionaba correctamente.


Antes de tirar a la basura el otro, me quedé mirándolo y le dije en voz alta, adiós, y gracias, y le di un beso en la frente y, lo arrojé al cubo y volví a mi escritorio y me senté y empecé a escribir que era lunes y que una  paloma...

8 de febrero de 2017

Llámalo X


A veces los niños se me quedan mirando.
Por ahí va: el loco.
Porque cada siete años, mis células mueren
y me convierto en otra cosa.
Hace muy poco, me convertí en guisante.
Vivo debajo de la nevera.
Y aprendo. Aprendo cosas. Cosas que nadie me había mencionado.

Dejo que me acaricien las notas de un violín como si fueran,
como si fueran un enjambre
o una bandada de pájaros pequeños. Cosas como
hervir mi propia sangre o
cocer un huevo
o
mirar una estrella.

Hasta que te hable.

Al cielo de la boca


Había dos árboles al fondo del valle.
El uno frente al otro, tan juntos, tan juntos, que cuando el viento los mecía
parecía que bailaban
el Equinox de Jhon Coltrane.


Dos cipreses henchidos de amor fotosintético.
Dos astronautas.
Tan cerca, tan casi, tan ¡uy!

Al fondo del valle, a lo lejos.

6 de febrero de 2017

Tetris


Qué fea eres, mentira. Más fea que un zapato por dentro. Más fea que un frigorífico por debajo. Más fea que un charco con pájaros muertos flotando. Aunque te vistas de seda, de fajo de billetes, de promesa, de sís a pie de altar que nunca debieron haber sido dados. Un sí es para siempre=siempre dura hasta el día de tu muerte=joder, cuánto tiempo. Y no tenemos tanto tiempo para andar por ahí dando sís como si fueran caramelos el día de reyes. Qué fea y que sola tienes que estar mentira. En realidad nadie te quiere. No imagino lo que tiene que ser vivir sin amor, sin que nadie te abrace, sin que te jodan un poco los planes, la siesta, tu botella de Vega Sicilia: “no jodas, la has abierto...” Era para una ocasión especial. No sé cuando. Pero ella sí. Está claro.
Qué fea eres mentira que te callas cuando se te pregunta algo, que apareces en mitad de la película a venderme algo, que fea eres que te quedas con el dinero a mitad de camino de los damnificados , que apareces en la sopa de letras mandando mensajes tipo, eres el mejor, tú puedes, eres un tigre. Y no soy un tigre. Me dan miedo los bichos. Y la gente que nunca te mira a la cara cuando estrecha la mano. Qué fea eres que te alojas como una garrapata en el alma de la gente, que les susurras al oído lo que quieren oír, que por donde pasas, mentira, no crece más la hierba.

La verdad duele más.

¿Y?

Me quedo contigo, amor que me matas. Con tus bragas por debajo del tobillo y tu dedo metido en la boca y esa cara de guarra que pones y que sabes que tanto me gusta. Me quedo contigo que me azotas y me escupes a la cara y me mandas a tomar porculo y me dislocas, a hostias si hace falta la mandíbula, porque no se juega con los pies por debajo de la mesa cuando se están bendiciendo los alimentos que vamos a tomar. Después sí. Pero no antes.

Pero yo te perdono, mentira. Tal vez en otro tiempo te hubiera hecho trozos con mis propias manos, mientras los ojos me ardían hasta el rojo como el rojo de los ojos de una rata, y de ti no quedara más que un ápice. Porque siempre te he odiado, mentira. He odiado tu sombra y tus canciones de sirena. He visto lo que haces en los hombres. Pero yo te perdono, mentira, ángel caído en el olvido de los dioses, te perdono y te amo y dejo que apoyes tu cabeza en mi pecho, mentira, y sientas el calor de mis manos en tu pelo y llores aquí por tus pecados todos, en el nombre del padre y del hijo y del espíritu y en el nombre de todos los seres vertebrados, confieso que he pecado, de pensamiento, palabra y omisión, regna terrae, cantate Deo, psallite Domino, omnis inmundus...sal de mí vida, vete, abandona este cuerpo...

No bailarás sobre mi tumba.


5 de febrero de 2017

Cruza las alas, y pide un deseo


...cuando metes la punta del dedo en la crema del pastel y
-¿qué estaba diciendo?-...
haces como una pelotita (redonda) con todo
lo que te hace daño (perfecta) y lo lanzas,
como un moco,
lejos.

Y sonríes. Porque has tumbado un patito.
Si, joder, uno de esos patitos de feria, amarillos, de goma
con una diana en el centro.

El premio es respirar. Hondo. Y seguir caminando.

Me gusta caminar.



1 de febrero de 2017

No ni ná




¿Recuerdas amor mío aquella lluvia?
-es mentira, no llovía. ¿Pero a que está bonito?-.
Fue lo imprevisto lo que nos hizo grandes.
Precisamente así, soplando en contra, la cosa aquella de un amor con tantas erres,
nos tragó por sus fauces hasta
lo dentro de su aparato digestivo.
Y escupió esto. Una tragedia. La fusión de dos átomos.

Ahora que somos de agua viajamos a veces en el tiempo.
Al primer día. A cómo nos miramos. A acordarnos de dónde
vienen
los
milagros.

También te odio. Siempre te odiado. ¿Lo sabías?
¿Eso es que sí?

Nunca sé qué coño estás pensando...