20 de febrero de 2018

Hace frío en Fresno


-Así que coge tus putos principios de la mano y salid los dos por esa puerta. No te odio, Francis. Yo sí respeto tus decisiones. No no no. No abras la boca. Tú no sabes nada sobre el respeto. ¿Cuándo fue la última vez que me escuchaste? Oh, claro, ahora estás entre la espada y la pared, no te queda más remedio que prestar atención. Justo cuando no tengo nada que añadir...

-Ni siquiera se trata de principios, Anabel. Te estás matando. Y estás matando todo lo que te rodea.

-Antes “ni siquiera” se te habría ocurrido pensar en algo así.

-Antes tenía una jeringuilla colgando del brazo todo el día.

-¿Crees que serás más libre ahí fuera comiéndole la polla a un tipo al que llamas jefe? ¿Te hará mejor persona usar zapatos de doscientos dólares? ¿Tener un horario?

-Es lo que hace la gente normal. Y les va bien. ¿No los has visto sonreír? En el metro, cogidos de la mano; en la cola del cine; cuando llegan a casa y alguien los está esperando y...

-¿Te acuerdas de mi tía Eleanor? Se pasó cuarenta y dos años esperando a que tío Martin la llevara de vacaciones a Roma. Era la única cosa que jamás le pidió. La única. Y sabes, esa chica que trabaja en el supermercado...

-¿La rubia?

-No, la otra. Pues tiene un crío de seis años. Y una hipoteca. Y un coche. Pequeño. O algún marido que lave los platos de vez en cuando. ¿Esa es la gente normal a la que te refieres? ¿No? Llora todos los días a las nueve y media. Eso es lo que hace la chica del supermercado. La rubia no, la otra. Quería ser veterinaria. Y entonces llegó Charles. Y el corazón se le paró. Tan alto. Tan guapo. Quería ayudar a las yeguas a parir y ahorrar para comprar una casa en el campo donde poder refugiar galgos y gatos y cerdos vietnamitas o tarántulas. Y entonces llegó Charles y la fiebre en la parte de atrás de un sedán gris y el ¿que te has corrido dentro? Llora todos los días a las nueve y media justo antes de coger el autobús de vuelta a casa.

-¿Te lo ha contado?

-Lo lleva escrito en la cara.

-No creo que estés siendo justa, Anabel. Ni adivina.

-No. Pero la semana pasada le pregunté ¿por qué lloras, niña? Y me dijo, que no era feliz.

-¿Y qué más te dijo?

-Nada. llovía de cojones y estaba deseando llegar para meterme una dosis.

-El taxi está esperando abajo...

-No vuelvas nunca, Francis. Y abrígate. Hace frío en Fresno.

7 comentarios:

  1. Una niña
    16 años
    Vestida
    Pintada
    El reflejo de una mujer.
    ¿Dónde estaban todos?
    Nadie la avisó
    Jugando a ser mayor se rompió.
    Recuerdo que llovía y alguien preguntó.
    -¿Porqué lloras,niña?
    Me hizo daño.
    -Eso es amor.
    Abrigate,hace frío en Fresno.



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  2. Vaya pena! creo que no hace ni la mitad de frío en Fresno que en la mente de Anabel, el Polo es más cálido que su mente ¿ cómo puede hablar alguien con tanta frialdad de su propio suicidio argumentando que otros aun viven peor? ... : ((

    Mi querida Anabel, por triste, deprimida y vida de mierda que lleve la chica del supermercado ( la rubia no, la otra ; ) siempre será mejor que la de una yonqui ... por favor, al menos come algo de vez en cuando y abrígate, en el Polo .. no hace frío, te mueres por congelación.

    Que nadie se congele por favor! Jo! BILLY ... ¡¡3 bufandas, 4 abrigos y...
    Por si ayuda muchos besos, montón de besos ...recién horneados ; )



    PD
    Quimera, preciosa la canción que has puesto, jamás la había escuchado, ni al que la canta ... gracias ! Mmmm súper bonita!!!! ; )

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    1. Ah! Robe es el Extremoduro!


      ; )

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    2. Creo que todo depende del cristal con que se mira y estoy seguro de que habrá quien se ponga del lado de Anabel.

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