27 de mayo de 2018

Tan tántrico todo



También me gusta leer los carteles: “Frutería Paco y Tere”. ¿Serán buenas personas? Suena bonito. ¿Tendrán un perro? ¿Dónde se conocieron? ¿Se querrán todavía? “Copistería Balandro”. Es un nombre de barco. Tal vez un apellido. O un verbo, quién sabe. Balanceándrose. No sé. “Ambos mundos”. Este es la hostia. Es el nombre de un bar. Uno piensa en otro continente, tal vez otro planeta, en naves espaciales y largos viajes a través de la galaxia.

“Pipipipíiiiiiiiiiiiiiiiiiii” “Pipipipíiiiiiiiiiiiiii”

-¿Sí?

-¿Dónde estabas? Te he llamado un millón de veces.

-Pues a mí sólo me salen dos llamadas perdidas. Acabo de salir del trabajo.

-Ya quiero que vengas.

-¿Qué te pasa?

-Que te quiero. Eso me pasa.

-Y por eso tienes esa vocecita de no me pasa nada pero pregúntame otra vez, claro.

-¿Que me va a pasar? He tenido un día magnífico. Espectacular. Muy chulo. Sólo falta que me abraces. Muy fuerte. Mucho rato.

-Ya sé. Se ha muerto el gato. Ha salido ardiendo la casa. No encuentras tus gafas.

-Amor-ese soy yo-...

Ahora dejaré pasar un par de segundos y diré: “¿Qué?”

-¿Qué?

-Estoy embarazada.





25 de mayo de 2018

80 millas



¿Qué sabe un pájaro de amor más que un estropajo de aluminio?
Un niño de hipotecas de, qué es un horno pirolítico.
¿Sabe acaso quien guarda estrellas fugaces en un tarro de cristal
cuánto pesa una nube?

Las grandes manadas de torres eléctricas pastan a lo lejos
mientras busco en la radio una emisora donde nadie hable.





23 de mayo de 2018

Trizas



...me encuentro tirados por ahí-cerca de la basura; olvidados debajo de un coche aparcado; sobre la mesa de una cafetería-muñecos y otros juguetes. Coches sin ruedas; muñecas sin un brazo...así que tuve que inventarme un Orfanato, que es una caja donde guardo todas esas cosas que ya no quiere nadie. Este oso llevaba junto al semáforo tres días, y donde tenían que estar los ojos, tiene todas las tripas fuera. Las tripas son blancas. Muy suaves. Como el pelo de mi abuela. Hace un tiempo que esquivo los contenedores de basura y miro hacia otro lado cuando creo ver un indio de plástico cojo, o algo. Pero el puto oso, que el primer día estaba junto a la pared del kiosko de la esquina, al segundo apareció en un escalón del bloque 3, y al tercero, al lado de la frutería, mirándome. Compré perejil, encendí un cigarro, me agaché, cogí por la oreja al puto oso y lo metí en mi mochila. No tengo sitio para más huerfanitos, joder, iba diciendo en el ascensor mientras me cagaba en todo lo que se menea y pensaba en dónde podría conseguir una caja más grande. Saco de la mochila a puto oso y lo meto en el Orfanato. Casi no cierra. A veces me pregunto que será de ellos cuando yo ya no esté.





20 de mayo de 2018

A esta invito yo



Me brindo a ser tu larva, tu hongo, tu parásito y que tú
mi Cabo de Hornos, mi Madame Bobary, una estrella fugaz, mi hada marina.
Quiero-o-o, que tutú me trague entero, un agujero negro, gordo, oscuro.
Y yo tu tofu o tu yogur o la horquilla de tu pelo o
tu ancla, tu patito de goma, tu funda de almohada.
Que algún dios nos desahucie de algún paraíso y
en pelotas, sin parra,
hacernos la ruta 69 hacia
la casa de la Pradera, merendar con Laura Ingalls, dormir en el granero.

O el que te cuelga las lámparas. No importa.
El que baja la basura. Da igual.
El que te quita los zapatos. Vale.
El ese. Yo. Pfffff.
¿Estás despierta?

Me cago en mi puta calavera.




19 de mayo de 2018

Allí



Todo era perfecto. El balcón estaba abierto; la brisa mecía las cortinas-hasta metí el dedo, como en el baño de un marqués. A la temperatura perfecta-y encima de la mesa el vino esperaba paciente a que llegara Clara, mientras yo ponía en el tocadiscos su canción favorita y encendía varias velas repartidas estratégicamente por el suelo formando una vereda hacía las sábanas. De primero, ensalada. De segundo guisantes con jamón y un huevo encima. De postre un lento. Juntar los ombligos, morderle la oreja, escucharla reír...

“Ringggggg, ringgggg”

El teléfono.

“...Clara ha muerto”.

Al principio pensé que era una broma. Bastián es gilipollas y a veces hace ese tipo de cosas. Una vez me escondió el pasaporte en el aeropuerto. Pensé que me quedaba en tierra mientras él se paseaba por la orilla de Cerdeña. Pero me presentó a Clara, que era amiga de una prima suya por la que andaba medio tonto, y sólo por eso, yo a Bastián le hubiera perdonado cualquier cosa. Cualquier cosa menos aquello. Eres un cabronazo Bastián le dije, no tiene gracia, porque, había empezado a contarme que a Clara la había atropellado el camión de la basura mientras cruzaba un semáforo. Que no la habían visto. Que iba muy rápido. Claro Bastián, le dije, muy rápido porque le encantan los guisantes. Que me vistiera. Que cogiera un taxi. Que fuera al hospital. Le dije, Bastián, de esta te vas a enterar, y Bastián, entonces, me juró por su madre que era verdad. Su madre hacía unas lentejas buenísimas y nos daba cinco pesetas los domingos para que fuéramos al cine. Siempre tenía algo en el horno y siempre me daba, por lo menos, dos pellizcos. Aquí, en los mofletes.





9 de mayo de 2018

Asgard no es un lugar, es un pueblo


Y va y me dice que han cortado nuestro árbol-como si algo fuera nuestro-, que qué pena, que es una mala señal, con lo bonito que estaba el corazón aquel atravesado en la mitad por una flecha. Desangrándose allí para siempre- como si el tiempo fuera un queso, curado o, un reloj de pared-. Eterno, vamos, como una vajilla Duralex. 
Y yo le digo que Asgard no es un lugar, es un pueblo. Y ella me dice "Ah..." y yo le digo que eso le pasa por no ver peliculas de Marvel. Y se lo explico: resulta que Thor-el Dios del Trueno-hijo de Odin-padre de todos-, pues vive allí; pero a esto que aparece una hermana que es más puta que una plancha y la lía gorda y total, que se cumple una de esas profecías que se llevan el mundo por delante, y todos tienen que salir por patas tan deprisa que algunos hasta se dejaron la lavadora puesta. Y ahí es donde Thor, viendo a la gente con el chungo, se acuerda de las palabras de su padre, se viene arriba y suelta eso de que mientras permanezcan Unidos, bla bla y bla. Así que palante, cabrones. Y se acaba la película.
Que ah que ya lo entiende. Pero al rato. Y conclusioneando, llega a ese épico momento donde la luz se hace: "¿ Y entonces nosotros Qué somos?
Y entonces es cuando le dije, simples mortales, y ella me contestó con un emoticono sonriente.



2 de mayo de 2018

Manera de vivir nº 422566647



Natalie era más fea que un frigorífico por detrás; pero tenía uno de esos corazones dorados y resplandecientes de pájaro, grande y bondadoso. Tenía un nombre bonito, es cierto, y un perro que llevaba con ella más de lo que había llegado a estar ningún hombre. Se llamaba Charles. Estaba casi ciego. Un día Natalie me partió la nariz. Sangré como un cerdo. Nunca más volví a tocar su guitarra. Natalie estaba enamorada de aquella guitarra. Había cruzado medio mundo para conseguirla, estaba, hecha a mano y tenía, un nombre grabado en el mástil: Baby Jhons.
Lo que quiero decir es que durante aquellos años Natalie me salvó muchas veces la vida, y creo, que ni siquiera le di las gracias. Ni por lo de los rusos. Tampoco por pagar el hospital. O la fianza. O vete a saber en qué andaba metido.