23 de junio de 2018

El camino más largo



...sentado en la terraza de una cafetería otra vez sin saber cómo había llegado hasta allí ni por qué ni qué iba a pasar cuando se levantara de su silla y se pusiera a caminar, otra vez hacia ninguna parte.

-¿Qué tal? ¿Qué te apetece?

¿Morirse? No. Esta vez era diferente. Ya era mayor. Había comido muchísimas lentejas. Sólo que el camino que había elegido era...bueno...¿qué camino no lo era? Ahora era un guerrero de la luz. No sabía qué coño era eso; pero quedaba de puta madre. Un puto ninja. Un idiota con alas.

-¿Te pongo algo?

Hay cosas que uno nunca se cansa de mirar: el horizonte, las hogueras, los ojos de tu perro. Ojalá Einstein llevara razón y el tiempo fuera tan relativo que importara una mierda y uno pudiera estar así, viendo atardecer toda la vida.

-¿Sabes? Creo que...-dedito señalando hacia dentro del bar-voy a seguir con mis cosas por...que...-dedito pequeño, bonito, de pata de alambre y huesos de hipocampo-.

-Perdona. Un café con leche. Muy caliente. Por favor. Gracias.

Un café pa hijoputa. Que le arranque los labios de cuajo.

-Emmm...vale.

Se llama Julia. Pero él todavía no lo sabe.

“Aquí tienes, hombrecillo de hombros caídos y mirada de abuelo de Heidi. La de los montes. Joder, tío. Muy caliente. Por favor. Gracias. Hasta la máquina e tabaco es más simpática que tú.”

-Aquí tienes. Un café. Con leche. Muy caliente. De nada. Y gracias.

Y cuando ha puesto el café sobre la mesa Julia ha leído sin querer en el ordenador de hombros caídos la palabra amor. Y más abajo un nombre. De mujer. Y al lado, despidiéndose de un tren con un pañuelo blanco...

“Puto amor”. Y a Julia se la ha tragado el bar. Está muy ocupada últimamente, hoy, precisamente, ha puesto un anuncio en el periódico: “Se necesita...”. Antes estaba Marta; pero ya no. Ahora está en la India. Con un indio. De la India. Tienen un bebé. Una vez Marta y ella hablaron de tener un bebé. Juntas. Para siempre. Ya no están juntas. Ni nada es para siempre. Y además Marta tiene un bebé indio de un indio de la India. Pero es feliz. Y eso es lo que importa. A Julia le importa.




7 comentarios:

  1. Últimamente me quiero morir mucho.
    Últimamente camino sin rumbo siempre.
    Pienso en desaparecer,en si dolerá, en qué ó quién me extrañará.
    Últimamente me niego hablar.
    Sólo escribo para mí ó para nadie.
    Últimamente no veo el cartel de salida de emergencia.
    Últimamente el café está siempre frío.
    Últimamente no quiero sentarme con nadie en mi bus.
    Últimamente decido no comer.
    Comer sin hambre es una estupidez.
    Sigo queriendo ser una langosta y paso de follar.
    Soy una planta y las plantas no follan.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Las plantas son unas consumadas folladoras, por algo las flores son órganos sexuales, y no hay nada más bello que las flores.

      Eliminar
    2. ¿Quieres ser una langosta porque viven cien años?

      Eliminar
    3. Yo tampoco follo y no soy una planta.

      Eliminar
  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  3. ¿Del lesbianismo al hinduismo? ¿Desde cuándo las tortilleras se pasan al curry?

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Los misterios del amor, que no tiene límites. Ya te digo.

      Eliminar