16 de julio de 2018

Teo y las luciérnagas



Mientras otros persiguen sus sueños con la lengua fuera yo
canto como una puta cigarra una canción de amor:
“Abre más las piernas, flaca, que todavía no te llego a atravesarte el corazón”

Mientras canonizan a un invertebrado, a un hombre bueno, no lo dudo yo
me corto las uñas de los pies pensando en las tetas de mi tía Liliana.

Mientras el mar escupe huesos a la orilla yo
dejo el grifo abierto cuando me afeito o
bebo del tetrabrick de leche, directamente.

Mientras alguien intenta una cura contra el cáncer yo
me mato a fumar y a Cocacola- la chispa de la vida, qué irónico-, mientras
el planeta da vueltas alrededor del Sol
yo estoy aquí
tan quieto
que podría pasar por una maceta de plástico en la tercera planta de cualquier hospital.

Y me importa una mierda.

Pierdo mi tiempo en abrazar los árboles
en echar moneditas dentro del sombrero del acordeonista en
mirar cómo da vueltas el bombo de la lavadora en
en inventarme que los pájaros me hablan
en mirar la tele apagada
en ver como una fila de hormigas se llevan no sé dónde una magdalena.








4 comentarios:

  1. Hace mil años que no veo una luciérnaga.
    Cargo de conciencia...durante un segundo no más.

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  2. Magdalena fue llevada a hombros donde seguramente las hormigas tenían preparado un buen café con leche.
    No es una pérdida de tiempo detenerse en lo que nadie se detiene.

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