7 de octubre de 2018

Holmio



Creo que el sonido que hace una moneda al caer a una fuente nunca se acaba, que de algún modo, los decibelios dejan paso a otra medida mucho más pequeña y esta a su vez a otra y así hasta más allá de lo que llamamos infinito o siempre o eterno, creo que, si dices te amo, aunque sea muy bajito, alguien, en algún sitio, alguna vez, y aunque tal vez sólo crea que es el susurro del viento entre las hojas de los árboles, lo escuchará.
Creo que todo lo que soy sea lo que sea o lo que seas tú o un aguacate o una barca pintada de azul, será algún día otra cosa y luego otra y sucesivamente un carrusel de materias diferentes con diferentes colores y texturas, que la muerte, no es sino un puente hacia otro estado tal vez gaseoso, una nube, el vapor en el espejo cuando te duchas, la niebla en el estanque, tal vez más adelante mis gusanos acaben en el pico de los pájaros y acaso en tu ventana, quién sabe, si en tu plato, con forma de lenteja, de granito de arroz, de letra de la sopa donde buscas mi nombre.




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