30 de noviembre de 2018

Tecnecio



Eres ciento treinta y dos mil setenta veces siete más bonita que ninguna otra mujer que yo haya visto, con estos ojos, nunca.
Tú la infinita, la que no se acaba nunca de acabar, la espiral
de Fibonacci, la sudoku y la ying yang y la la la del canto de sirenas-coro-, re sol mi re do sol fa.
La de a trescientos cincuenta y una mil millones de años luz de lo absolutamente todo. La esculpida. La ánfora. La huella. El eco del eco del eco.

PD: ya no te quiero.





28 de noviembre de 2018

Neón



Cuando uno se corre-se va, adiós, se
ahhhh
ahhhh
ahhhh-
es necesario convertirse en animal:
en caballo, en un ciervo, un minotauro.
En cerdo, por supuesto.
Hacer ojos de pescado, blancos, de cadáver
y esparcir de forma oblicua cada pétalo en las sábanas
en las lámparas, que nieve
sobre aquello que más amas.
La luz ha de ser tenue hasta el momento en que te mueres. Entonces sí. La supernova. El Olimpo.
Joder, joder, joder.
Como si un rayo te hubiera atravesado.
Eres, durante unos segundos, Dios. El puto amo del mundo subcuántico.

Es muy importante que una vez resucitado decir  algo bonito. "te amo" estaría bien.
O "te has dejado encendidas las luces del baño".
Y nunca preguntar si le ha gustado.
Si tiene puesto un cartelito de no molestar y los ojos cerrados y parece de goma y el pelo todo alborotado y respira como
si estuviera subiendo una cuesta,
si no puede ni hablar y vez de "yo también" te dice " no me toques, que te reviento"
o tiene cara de estar metida en un Spa,
le ha gustado.
Y si no le ha gustado te dirá buenas noches
que mañana me levanto temprano.









26 de noviembre de 2018

Moscovium



Por cosas. Cosas que a nadie le importan una mierda. Porque cada uno tiene las suyas. Por suerte, estoy muy loco, y puedo permitirme el lujo de vivir en un mundo paralelo(no, de mentira no: paralelo). O sea, en mi puto mundo. Eso me alivia; aunque tarde o temprano tenga que poner los pies en el suelo y enfrentarme a la realidad. No me asusta la realidad, sólo que me aburre. No se puede volar; ni decir la verdad todo el tiempo. No se puede salir en pelotas a la calle, no se puede ir al cine con el monstruo de Frankestein; no se pueden un montón de montones de cosas. No sé quién coño decide lo que se puede o no; pero no me gusta y como no me gusta, vivo en mi mundo paralelo-no, de mentira no: paralelo- todo el tiempo que puedo. Bebo toda la Cocacola que me da la gana y fumo sin contar cuántos y me la meneo pensando en Betty Boop o en Paul Newman. Depende. Lo chungo de mi mundo es que nadie más puede vivir aquí. Es tan pequeño como un grano de arroz o más y además, es paralelo-vale vale, sí sí sí, de mentira-, y por la cosa subatómica y eso nadie se atreve a hacerse tan pequeño. Por si acaso lo pisan. O se lo come un gato. Y al gato se lo come un perro. Y al perro se lo come un león. Y al león se lo come un dinosaurio. No es que necesite a nadie; pero a veces, me pierdo, y no me vendría mal alguien al lado que llamara a la CIA. O a los bomberos. Yo qué sé. ¿A Sherlock? Pero yo estoy bien así,paralelo, paseando entre árboles paralelos con hojitas que cantan cuando el Viento del Este, trabajando en una pizzería donde todo el mundo va al baño a meterse una raya o a echar un polvo, sentándome en un banco de cualquier iglesia a hacer la siesta, tomando café, mirando el mar-este mar paralelo-, las lunas-varias-, las estrellas-más gordas y brillantes-, y aprendiendo a hablar el idioma de los objetos inanimados, como por ejemplo, las estatuas. Y si me pierdo, no sé cómo, una mano gigante sale en el último momento del cielo de mi mundo paralelo y me coge con dos dedos por el cuello de la camisa y me deja caer en algún punto del puto Google Maps. A lo mejor en un semáforo. Una azotea. La bañera. No sé quién es. Ni cómo lo hace. Supongo que, alguien que me quiere. Tampoco sé por qué.





25 de noviembre de 2018

Disprosio


Llego al trabajo. Ladro.
Jesús me pone un café.
Enciendo la radio.

"You can fool yourself
I promise it will help
Now every single day
I just wanna hear you saying".

Enciendo un cigarrillo.
Está prohibido.
Por la eMpresa. Por el médico. Porque si fumas es que no me quieres.

Me encanta.

" I'm
So lucky lucky
I'm
So lucky lucky".

Apago el cigarrillo en el café.


Creo que odio a todo el mundo.




24 de noviembre de 2018

Protactinio

Un perro se comió mi pene cuando tenía nueve años.
Pero sigo siendo un hombre.
Un hombre sin pene.

Alice se presentó un día
con un aparato de plástico
y textura amable
que usamos desde entonces para jugar a
cosas.

También descubrimos
-por casualidad-
que tengo un punto g dentro de la oreja
-casi en el cerebro-
y Alice una lengua muy larga.


Otras veces pasamos la tarde jugando al monopoly.
No hace falta pene. Sólo unos billetitos de mentira que...bueno
todo el mundo sabe lo que es el monopoly.





Titanio



Ayer maté una vaca.

¿Y recuerdas a Everton? Su discurso político estuvo a la altura de
uno de esos niños de primaria que venden limonada en la parte de atrás del jardín de su casa a treinta centavos el vaso de cristal para comprarle una silla de ruedas nueva a mamá.

Pensé también
en
ti, y en que una de las cosas más relativas que conozco es la importancia,
mientras limpiaba el cristal de las gafas con una servilleta del bar Smity`s.

Tú eras importante. Lo más importante. No había nada más importante
-ni siquiera Plutón-
para mí
-ni el color azul-, el tío al que nunca le ha importado nada.

Eso fue antes de matar la vaca.





22 de noviembre de 2018

Telurio




Así que como ella había salido de no sé qués profundidades, o no le decía nada, o miraba a otro lado cada vez que tosía y se le escapaban por la boca caballitos de mar que se ahogaban en el suelo sin aire en los pulmones. Entonces me tocaba hacerla reír toda, con el clásico truco de buscarle cosquillas donde no las tenía hasta que una sonrisa y luego otra le surcaban la cara para acabar casi meada de la risa allí en la cama suplicando entre lágrimas, para, cabrón, que se me caen las hojitas de las ramas. Y nos mirábamos con todo el amor del que éramos capaces aunque fuera en la calle se escuchara silbar a la muerte buscando un número que le gustara más que otro para llamar al timbre no precisamente para pedir caramelos. Casi siempre pasaba de largo. Otras se asomaba a la ventana.





17 de noviembre de 2018

Hafnio



No hay monstruos debajo de la cama. Hay pelusas; jeringuillas; condones; zapatillas; cajas de zapatos con fotos; colillas de tabaco o polvo o una moneda que perdiste en el 87; tal vez algún botón; un calcetín soltero; una canica, las llaves del candado de la bici, una fila de hormigas, migas de galletas...

Los monstruos, siempre, están durmiendo arriba. Tan tranquilos. En su lado de la cama.




15 de noviembre de 2018

Plata


Cada vez siento menos cosas. Ese tipo de cosas tipo que te abracen y tú cierres los ojos. Yo me quedo con los brazos colgando como si fueran una toalla mojada. Cosas como que no sienta una mierda al ver las noticias en la tele de volcanes que derriten a la gente o la monja esa que han violado en Dinamarca. Sigo comiendo tan tranquilo. Como si no pasara nada. A mí qué me importa. Y me da frío . Porque tengo muchos huecos por donde pasa el aire. Miro una flor y veo una flor. No sé si dice sí o si dice no. Ni siquiera sé si habla. Y la corto y me la como pétalo a pétalo para ver si sabe a algo que me recuerde algún nombre. Luego me duele la barriga. Y hasta he metido los dedos en un enchufe. Lo único que conseguí es dejar a medio barrio sin luz. Era bonito. La gente salía a la calle con velas encendidas a preguntar qué coño había pasado. Que ya no tengo pelos en las cejas. Eso ha pasado.



14 de noviembre de 2018

Celsio



Nos estábamos fumando un porro de cuatro papeles y de pronto le dije: "Me voy". Era de noche, supongo, y en la radio sobaba ZZ Top mientras tumbados boca arriba en el suelo esperabamos para ser los primeros seres humanos en ver salir una estrella del techo.

"-¿Y dónde vas a ir?

-Ni puta idea. Estoy hasta los huevos.

-¿De qué?

-De todo.

-¿Tienes dinero?

-Tres mil pesetas. Y la semana que me debes, cabrón.

-Llévate el dinero de la máquina de tabaco si quieres.

-No hace falta. Pero me llevo ese sombrero."




13 de noviembre de 2018

Neptunio



El tiempo pasa y no cura nada.
Echo de menos tu coso acogedor y calentito y tu boca pequeña de decir cosas grandes como
estás loco amor muy muy muy loco y te amo y
te voy a partir por la mitad, cara de palo.

Pero eran tus ojos: esas dos bolitas de mirarlo todo,
donde yo veía nebulosas y galaxias con miles de millones de estrellitas girando en su interior y a lo mejor
alguna que otra nube redondita y blanca.

O apretar tu culo frío con las manos y que no dijeras nada nunca.

¿Y recuerdas el día que subimos al Empire State Building?
Pues quería arrojarte a la West 34th Street y que todos los taxis de la quinta Avenida te pasaran por encima
mientras yo me fumaba un cigarro sin que tú dijeras “¿Otro?”.
Todo eso te quería.

Joder, otra vez llueve hacia arriba.





10 de noviembre de 2018

Francio



Perdona por comerme la cabeza del canario;
pero fuiste tú quien dijo no vuelvas si no vuelves
en un helicóptero.

Eres muy linda, tú, con esa cara que tienes de

("-No lo digas.

- Lo digo.

-No lo digas.

-Lo voy a decir.")

hija de puta.

"-Cuando me pongo.

-Cuando te pones.

-Cuando me pones.

-Cuando te pongo

-Escupe la cabeza de mi pájaro ".




8 de noviembre de 2018

Darmstatio



“No corras papá".
Pero corrió.
Nunca estaba mucho tiempo en ningún sitio ".

"Yo al mío le atravesé la garganta con una cuchara.
Me tocaba. En sitios que eran míos".

"¿Mi padre? Todo el mundo lo sabe: era el cura del pueblo. Ahora vive en una roulot
cerca de Manchester".

"El mío estuvo muerto quince años.
Y un día llamó al timbre.
Mi madre no le abrió".

"A padre lo encontraron colgado de una viga”.

“Yo tuve tres padres. Ninguno era el mío.”

“No sé...tal vez si le viera por la calle.”





7 de noviembre de 2018

Radón



No soy tu puto hombro donde llorar, soy el que te va a empujar al precipicio.

Soy el cabrón que te quiere
El loco que te ama
Tu fiel perro salvaje.

Y no es que yo seaaaa...pero tú sí. Tú puedes con todo. Yo, lo he visto.

Cualquier noche la muerte es un cuervo en la ventana
esperando a que te rindas
para llevarse de las cuencas el brillo de tus ojos.

Y no te rasques más.
Y no eso que haces con la cara. Me da igual. Búscate otro hombro.

Y luego está esa serie que tanto te gusta ¿Te vas a perder el final?





Litio



Mordí a un perro.
Helé las venas en mi sangre.
Sembré las plantas de los pies; tuve en mis manos el pájaro de ciento
y lo eché a volar.
Le di la espalda a todo lo que amé
alguna vez.
Y tiemblo, tiemblo como las hojas de los árboles antes de caer.
Y lloro gordo y de seguido ríos que no llegan al mar y tengo miedo y
me atraganto con el único nombre que no puedo nombrar.
Porque me duele. Porque ya todo me duele.
Se me enredan las letras. Se me olvidan las palabras.
Amor; ojo; submarino; cazuela; perdiz; calamidad; proeza; sitio...
Los días son más largos, con más noche, más oscuros, casi
amargos
como la hez de un ñu.
Fríos como el frío de un niño recién muerto.

Y a veces
esa luz.




4 de noviembre de 2018

Torio



Metí el reloj dentro del gin tonic y le dije “¿Y ahora?”.
“Ahora estamos atrapados aquí para siempre, idiota”
Y me besó.
Las moscas se habían detenido en pleno vuelo.
El camarero parecía un maniquí.
Los relojes, por supuesto, se habían quedado mudos.

Luego fuimos a mi casa y la puse a cuatro patas como un perro.
“La última vez que me puse de rodillas-me dijo-
fue en la misa del domingo”.
Después nos arrastramos de la alfombra a la cama por el fango.
Encendí un cigarrillo y le dije que tenía
una pistola en el cajón de la mesilla de noche.

Ya tengo que irme, me dijo; pero no amanecimos.
Su agujero era perfecto, redondo, hondo y tibio.
Llovía fuera.
El camión de la basura se perdió en la distancia
llevándose consigo
toda la mierda de este mundo.

“Tengo hambre”.
Me dijo.
En la nevera sólo había
un huevo
y
algo que parecía una manzana.

No recuerdo su nombre.
Creo que eso
nunca me lo dijo.




3 de noviembre de 2018

Lutecio



-Mmmm...

-¿Qué?

-Dime que me amas.

-¿Para qué? Si ya lo sabes. Si quieres te digo algo que no sepas.

-¿Como qué?

-Pues seguro que no sabes que en 1957 un redactor del Herald Tribune...

-Pero es que a mí no me importa una mierda el redactor ese. ¿Te cuesta mucho decirme que me quieres?

-No tanto. Pero me dan fatigas. Hoy es la no sé cuánta vez que me lo pides. Cada cuarto de hora más o menos para ser exactos. Y cansa. Y es aburrido.

-Creo que lo nuestro se ha terminado hace tiempo.

-Ya. Eso dijiste ayer. Y hace un mes. Y el año pasado. Y hace cinco años.

-Porque eres tonto.

-También llevas diciéndolo toda la vida.

-Bueno, y el redactor ese ¿qué?

-Pues resulta que...

-Que no me interesa. Que me digas algo bonito. Joder.

-¿Entonces para qué me preguntas?

-Ves como eres tonto.





2 de noviembre de 2018

Mercurio



Hoy cruzando un paso cebra me ha atropellado un taxi y he muerto.
Iba pensando en ti; así que es culpa tuya.

Con lo bien que nos salía aquello de “no, cuelga tú”.
O si me enseñas tu cosita yo te enseño la mía.
O a dibujarnos con saliva letras en la espalda.

Entrando a la izquierda de mi corazón hay una máquina
de café
que funciona con la misma moneda con la que te pagué
tus pestañas largas
o que me dejaras ponerme tus bragas.