25 de enero de 2019

Prometio



Todos mis leucocitos estarán a tus órdenes como un ejercito de soldados
de plástico, pero
si me haces daño
te partiré las piernas con un hacha.
Cargaré sobre tus hombros la responsabilidad
de soportar mi peso atómico. Como una cruz. Como un saco de patatas. Oh, tú, mi Atlas, y toda esa mierda, ya sabes.

Es que no quiero un bolero contigo.

Quiero que me aplastes la cabeza con un yunque marca ACME.
Que me cortes las uñas de los pies.
Que me...¿yo?: te partiré el corazón.
Pero dejaré que te limpies el culo con todos mis poemas.
Claro, claro que tendremos hijos, pero nos los comeremos.
Y un jardín con marihuana y un árbol del ahorcado.
Meteremos todas las promesas en una batidora y con eso
haremos una salsa para los macarrones y todas las monedas que lancemos al aire nos caerán de canto.


Las oportunidades caerán del cielo como lluvia. Sólo tendremos que atraparlas.

Invitaremos a pizza a los chicos del depósito de cadáveres.
Tendremos una vaca. No sé. Pero una vaca es siempre útil.
Y que digas mi nombre. Que me digas mi nombre al oído. Bajito. Más bajito. Así. Como si significara algo.






No hay comentarios:

Publicar un comentario