28 de febrero de 2019

Erbio



Toco el borde de la copa donde Abigail bebió
con la punta del dedo. El mismo que le metía en el coño.
Los hombres son tan... “Bueno, yo...”. Tú más.
Piensan con la polla, hablan con la polla, la cagan con la polla.
Yo y mis debería. Brindo por eso. Con la polla.
Seguro que hay más tías mejores que Abigail. Pero yo quiero a Abigail.
Se llevó el nombre que le puse a saber dónde
y ahora
alguien la estará llamando cualquier cosa: cielo
cariño
amor
encanto.

Abigail es un pájaro, idiota.




25 de febrero de 2019

Curio



No se persigue el horizonte. El mundo es redondo. Así que lo único que hacemos es acercarnos al skyline de nuestras vidas una y otra vez para ver como se aleja, dar vueltas y vueltas hasta que con un poco de suerte llegamos al mismo sitio, perseguir una meta porque hemos escuchado campanas. La felicidad, la felicidad...joder.. que si tú puedes; que si lo vas a conseguir; que si eres el mejor, wow, yupi, Aaaaaleluya. A tomar por culo. Yo prefiero revolcarme en mi mierda. Mi mierda es mía joder, es el fruto de las cosas bonitas en las que me he cagado. Soy un tipo mediocre, de esos que salen a por tabaco las tardes de invierno en zapatillas a comprar tabaco. No voy a escalar un ocho mil, prefiero comerme una tarrina de helado con una cuchara sopera. Quiero decir: mi vida es mía y me gusta que sea de verdad. Mientras tenga un cigarro en la boca, todo va a salir bien. ¿No es cierto Klein? Klein es un oso de peluche. Tuve un pez. Pero se murió. Y una planta. También se murió. Madeleine; Aurora; aquella chica de Chicago; Clhoé; bla, bla, bla; Isabel; Catalina; y más bla. Todas se murieron. De pena, dicen unas, de volverse locas otras. Hasta yo estoy muerto: “Para mí ya estás muerto”. Y todo por ser yo. Todo el tiempo. Si por ejemplo vas y me dices que tengo que hacer algo por ti porque he dicho que te quiero, porque tengo un contrato contigo, porque las cosas son así, porque-porque-porque, pues ya llevas hablando sola desde que dijiste: “Por cojones”. ¿O qué? Me vas a dejar sin cenar. ¿Me vas a tirar un plato a la cabeza? Lo prefiero. La tengo muy dura. La cabeza. Vale, sí, y la polla también. Me gusta que te enfades. No es nada perverso ni nada de eso, es que se te hinchan las venas y puedo ver correr tu sangre por debajo. Dan ganas de morderte. De hincarte los dientes como un puto perro y no soltarte hasta que me des una patada en los huevos y se me corte la respiración y tengas que llamar a urgencias y la vecina se asome a la escalera y pregunte qué ha pasado y crucemos la ciudad haciendo piuuuuuuuuupiuuuuuuuuuuuuu mientras todos los coches se apartan y tú me coges de la mano en la ambulancia y las puertas del St Gregory se abren de par en par y una enfermera me dice tranquilo hombre, todo va a salir bien. Te lo dije Klein.




24 de febrero de 2019

Itrio



Me gustan los toros.
Me cago en los negros.
Tengo la polla más grande que tú.

Se supone que eso es todo lo que un hombre debería ser.
A hostias se aprende lo que sea.
Pero un día tropecé-lo siento Fhater-, conmigo en el espejo.

Leí libros. Libros hermosos que hablaban de pájaros.
Libros sin jaulas. Sin quién friega los platos. Sin aquí mando yo.
Vi a oscuras Querelle, de un tal Fasbinnder, y la verdad
es que aquel marinero la tenía más grande que yo.
Hice auto-stop y llegué a Rusia. Rusia era blanca como las tetas de la Tere.
Crucé el mar. Y al otro lado las ardillas entraban al jardín de los ancianos
sin que nadie se las comiera.
Tropecé muchas veces conmigo. Porque yo soy la piedra.

Había, Fhater, en el mundo, un sitio para mí.




23 de febrero de 2019

Circonio



Volví a verla cuando regresé de Bostón. Fue la última vez. Todavía me duele:

“-¿A que es bonita? Papá me ayudó. Me mudaré en dos meses”.

Era los ojos de Papá. ¿Cómo no iba a ayudarla? Seguramente habría pagado la mayor parte del apartamento. Nunca tuve nada contra Walter. Era un buen hombre. Hacía lo que se supone que había que hacer.

“-Aquí pondré una mesa con una lamparita encima para cuando...”

Mientras hablaba le cogí las tetas por detrás. Tenía las tetas como flotadores con cabeza de patito:

“-No vamos a follar. Estoy prometida. ¿Te acuerdas?”.

Y me enseñaba un dedo envuelto en un puto anillo de diamantes. Joder, yo no había visto un diamante en mi vida. En las pelis de James Bond, a lo mejor. Pero ese tío nunca iría a buscarla en un coche robado a toda hostia al quinto coño sólo para decirle que me iba a volver loco si no volvía a casa. Bueno, era una casa. Tenía sillas y cubiertos y papel en el váter. Ni treparía por una tubería cinco pisos para decirle por la ventana que todo iba a ir bien, te lo prometo, he dejado el grupo, he vendido la guitarra...¿qué más quieres?

Quería un perro cuidando el jardín. Y niños. Muchos niños. Y un coche familiar, claro, en vez de una moto vieja que se caía a pedazos. Su madre odiaba verla llegar montada en esa moto:

“-¿Cuando te vas a cansar de hacer la cría?”.

Porque según Arled yo era un antojo. Como esos pastelitos que ves por la vitrina cuando pasas por delante de una pastelería. Pobre Walter. Arled solía gritarle delante de todos. Un día Walter casi me confesó que alguna vez había tenido ganas de...No dije nada. Walter nunca lo hubiera entendido.

Mientras me enseñaba la cocina Selene me soltó que estaba embarazada.

Supongo que lo estaba disfrutando. Yo estaba allí, sin saber cómo ponerme, qué decir, preguntándome para qué coño me había invitado a cenar, si alguna vez me había querido y toda esa mierda, y sobre todo, qué coño había pasado y si era posible que la mujer por la que la había cagado tantas veces se hubiera convertido en, aquello. Se quedó mirándome como a una bolsa de basura y dijo, con todas las letras, quiero que te mueras.

Pero Walter me caía bien. Decía que mi moto tenía, personalidad.






19 de febrero de 2019

Renio


-¿Morena cómo? ¿Como el azabache? ¿Como una noche oscura? ¿Como el infierno? ¿Cómo de morena?

-La palma de la mano no es Istagram ¿sabes chaval?

-Pues en el cartel dice que adivina el futuro.

-¿Y además, qué clase de persona eres? Lo mismo no...

-¿Qué clase de persona? De las que juegan al fútbol con el cigarro en la boca. Un desastre. De los que tiene que tocar fondo, ya me entiende...me gusta no entender la letra de las canciones.

-Mira chaval, yo antes era fontanero. Pero con esto de la crisis...y aquí me tienes. Con un turbante en la cabeza. Echándole cojones. Si quieres te devuelvo el dinero.

-¿Morena y mala? ¿Cómo de mala?




15 de febrero de 2019

Cloro



Como aquella polilla, que se iba a partir la cabeza contra aquel cristal intentando escapar de aquella habitación y alcanzar las copas de los árboles del parque de enfrente o quién sabe. Así eras tú, Stephanie: idiota. Le diste a Dorian los mejores años de tu vida, las mejores sonrisas, todos aquellos besos, los espaguetis y las sopas de pescado, todo en la cama, para ti, Dorian, mis noches sin dormir esperando a que llegaras, tus zapatillas en el mismo sitio, esperándote también. Una estúpida polilla. Mírate Stephanie. No eres nada. Esto es lo que el amor hizo contigo. Y tú lo dejaste. Mira la cicatriz de la rodilla y el diente que te falta. Mira el miedo en tus ojos. Todavía. Los platos rotos por el suelo y el papel de la pared y las manchas. Las manchas de ti, Stephanie. Y toda aquella ropa sucia en su boca. Y ahora estás sentada aquí, querida, a los pies de esta cama de habitación barata en un hotel...¿cómo se llama? Oh, sí: el fin del mundo. Mirándote al espejo del armario como si nunca te hubieras visto antes. Tal vez nunca te habías visto antes...





6 de febrero de 2019

Berilio


Como tenía las pestañas del largo de pestañas de jirafa mucho antes
de que fuera a besarte
ya te hacía con algo cosquillas en las gafas.
Después su bicho como un depredador invertebrado buscaba a lo hondo tu bicho,  lo invocaba, con un canto de espuma de sal
hasta que el hambre de morderle los pellejos te encontraba.
Como ir al circo, así  era :
"Sobre una pata. Hazte el muerto. Ladra. Ve por el palito ".
Porque eran besos de triciclo.
De meter la cabeza en el león.
Besos Te y besos A y besos mo.
Y en mitad de la pista, un vaso de agua al que había que lanzarse
como se hinca en el mar un alcatraz.


5 de febrero de 2019

Calcio



La piel de las naranjajas o tú di de do dú y aquel follaje
sobre los muebles de oficina
o incluso a veces, alguien se hacía luz o gritaba mi color favorito es libertad.

¿De qué hablarán los pájaros?

...y lo sé porque sufro esta cáscara.
Cada segundo es una bala y sin embargo
el norte no me haya.

Esta vinagre que me roe la boca.
Esta espiral al cuello como una bufanda.

Y otra vez me comí un gato. Vivo. Y yo qué sé: ¿a gato?