31 de marzo de 2019

Astato



Todo lo que amo duerme bajo el techo de esta patria.
Los zapatos de mamá al lado del sofá
las manos de los niños empañando los muebles de cocina como pequeños fantasmas transparentes
el olor a pan recién parido y ese mosquito que ya es como de la familia
la voz del locutor de los telediarios de las tres
y otra serie de objetos mágicos que
desaparecen en alguna chistera
para aparecer en otros sitios cuando ya no te hacen falta: la cuchilla de afeitar; el cargador del celular; dos monedas “que yo tenía aquí...”

Todo lo que amo ronca cada noche al otro lado de la cama
sumergida en el tranquilo sueño de las ballenas belugas.
A salvo de las grandes corporaciones
de las invasiones interplanetarias
de la gente que dice que la esperanza
sólo es el nombre de una canción.




28 de marzo de 2019

Tennessine



Un martillo. Clavos. Una pared. Fotos. Suena bastante peligroso. ¡Ah! Dedo pulgar. Pero me da igual. Tengo más dedos. ¡Ah! ¿Lo ves? ¿No merece la pena aquel día en la playa y tú mirando el mar como si fueras Ariel? No estabas tan gorda, claro. O este: ¿cómo puede caber una sonrisa así de grande en un día 27? O aquel abrazo. O este. O ese. Me gustaría tener hasta más dedos y llenar la pared de cada tarde que pasamos juntos, de cada parque donde nos besamos, de cada cara de tonto que pusimos para acordarnos de que somos tontos. Llenar la pared de martes y abriles y días de sol y de tartas de cumpleaños y globos y...mira, en esta casi estás llorando. Por lo del pez naranja. Se ahogó. Lo enterramos atrás, en el jardín, con una bonita cruz encima hecha con dos ramitas secas.
Joder, ha quedado estupendo. Es como una constelación de yo qué sé. Me ha costado seis dedos; pero es que te quiero más que a mi mechero.







27 de marzo de 2019

Gadolinio



Ahora el sofá no cabe por la puerta. “Nos lo tendremos que llevar entonces”. Pero si ya está pagado. Pero si es el sofá que queremos de entre todos los demás sofares del mundo porque...porque...porque...joder, porque lo hemos elegido juntos y lo hemos probado en la tienda y hasta nos hemos imaginado qué bien qué bien qué bien ver una película con palomitas y besos ahí tumbados. Con una mantita. Y esa luz, ya sabes. Toda esa mierda. Así que les digo y si y si. Y si. Y me preguntan ¿y si qué? Que no cabe. Y les digo y si tiramos abajo la puerta. ¿La pared? Y entonces uno de ellos dice: “¿Y si intentamos lo de...?” Y me pongo muy contento y añado sí sí sí, eso, lo de lo de. Y de pronto estamos haciendo planos con el dedo en el aire y giros vertiginosos y algoritmios de esos y ángulos escalofriantes y ecuaciones sub-atómicas e incluso ofrendas a la diosa de la fertilidad. Por si acaso. Y milimétricamente, como si de una procesión de Semana Santa bajo palio se tratara, como un mastodonte, el sofá le va ganando milímetros al espacio tiempo para acabar pasando por debajo de la puerta como un gol de Johan Cruyff. Increíble. Los vellos de punta. Nuestro futuro horizontal ahí plantado en mitad del salón a todo lo largo, esperando como un nido a que a las cinco de la tarde y si el mando de la tele lo permite, nos quedemos dormidos panza arriba con la boca abierta mientras en un documental cualquiera, los topos follan como locos en su madriguera.




21 de marzo de 2019

Neodimio



Le mando un mensaje de Wapssat: "Helicoidal". Y una foto de una cosa muy rara. Me contesta. ¡Clink clonk! O como sea: "Aquella canción es del 75". Le mando una carita. Me dice "Compra mandarinas".

Es que después de meternos en la cama nos ponemos a hablar tonterías:

"-¿...y cómo se llama esa cosa que...?

-¿Eso que da vueltas así y que es como y...?

-Esa esa.

-Ni puta idea.

-Mañana lo miramos en el Google."

Y pasamos a otro tema más interesante si cabe como por ejemplo " Voy a tirar el pijama que llevas puesto. Porque tiene bolitas. Y las bolitas, no me gustan". ¿Pero conmigo dentro?, le pregunto.

Hablamos de qué haríamos si mañana las calles se llenaran de zombies o de que hay que poner un cartelito en la puerta del patio que diga “Sitio de abrazarse”. Es que hay un escalón. Y parezco más alto.

De cosas importantes, vamos.






20 de marzo de 2019

Fermio



Resulta que estaba solo en casa como Macaulay Culkin y bueno, me he agachado a leer el título de un libro de la estantería con tan mala suerte que en ese preciso momento el difusor de los cojones ese que hace fiussss fiussssss cada no sé cuánto tiempo ha hecho fiussss fiussss y me ha puesto los ojos como dos huevos fritos. He salido corriendo a echarme agua mientras me cagaba en mis muertos lo que me daba tiempo del salón a la cocina; pero como no veía una mierda, me he jodido la frente con el quicio de una puerta y como no tengo nada más que dos manos no podía frotarme los ojos y aliviarme el chichón así que he buscado el teléfono a tientas esperando el auxilio de una voz amable que dijera algo así como “tranquilo, ya voy, ya voy”. Y en vez de encontrar el teléfono, me he encontrado una patata a 100 grados centígrados flotando en el guiso de verduras. No cantaba desde...pues he cantado un aria que ni Plácido Domingo. Total, que he dado con el grifo. Pero después de lavarme la cara, nada, no veía nada. Y picaba que te cagas. Si yo no fumara a lo mejor no hubiera habido hubiese un puto difusor en la estantería. Claro que si no fumara creo que nunca hubiera tomado aquella decisión: “Sí, quiero”. Mientras se me pasa me voy agarrando a los muebles a ver si soy capaz de encontrar el teléfono. Aunque sólo sea para decir, “no te imaginas lo que me ha pasado”, y que al otro lado, su voz me contestara: “Hoooooola amorzote, antes de que se me olvide, he cambiado el difusor de sitio, ten cuidado, no vaya a ser que...”.





19 de marzo de 2019

Estaño



Joder. Hay una cosa en el suelo. Qué asco. Es un dedo. Me miro las manos. Mío no es. Pues un dedo siempre es de alguien. Normalmente. Como no sé lo que se hace cuando te encuentras un dedo en el suelo lo meto dentro de un paquete de tabaco vacío y sigo caminando. “Ya veré”.
Y así es como me pongo a pensar en la necesidad del ser humano de sentirse completo y qué significado tiene realmente. En que se puede vivir sin un dedo. Incluso sin un brazo. Sin ojos. Hasta sin piernas. Sin orejas, sin...bueno, prácticamente se puede ser el Señor Patata y seguir adelante.
Pero no creo que se pueda vivir sin amor. A lo mejor respiras. Pero eso no es vivir. Supongo que uno es como un puzzle. Y todo el mundo sabe que un puzzle al que le faltan piezas nunca va a ser feliz. Una vez una arañita parlante que se llamaba Marilú me dijo que vivir, no se parecía en nada a lo que yo hacía. Que mi vida era mía y toda esa mierda y podía hacer con ella lo que quisiera. Por supuesto. Pero que la próxima vez que mojara la almohada por la noche, no me preguntara de quién era la culpa. No pasa nada si te caes, decía, lo importante es estar en movimiento. La vida se mueve todo el tiempo. ¿No ves como se aleja? Corre, Billy, corre.
La maté con una zapatilla. Joder, claro que me arrepiento.




18 de marzo de 2019

Níquel



Cosas tipo desmontar un puto ropero que no cabe por la puerta para montarlo en la habitación de al lado no te dicen para qué, exactamente. “¿Pero a que está bonito?”. Mucho, cariño. Cosas como follar el mismo día y terminar de joderte la L4. Que tampoco te dicen para qué exactamente. Que qué más da. Si te vas a morir. Ven. Aquí. Y yo voy. Porque aquí está muy rico. Ese tipo de cosas que hace feliz a la gente. Que echas de menos cuando no las tienes y andas perdiendo tu tiempo por ahí evitando un espejo tras otro. Colgar una lámpara de mil seiscientos kilos; hacer pollo con tomate; cambiarle el agua a las tortugas; bostezar; esperar a que la puerta se abra; hacerle cosquillas a ver de qué color se pone; ese tipo de cosas, joder, de las que nunca te arrepientes. Cosas que guardar en una caja de latón: una entrada del cine, un hilo rojo, un plato roto, algunas fotos...todo el amor que quepa, aunque no sepas exactamente para qué, hasta que no cierre la tapa.





17 de marzo de 2019

Meitnerio



Planeta: La Tierra. Esquina de Mulholand con Baterfly. Mesa 21. Día 19.665 en la vida de una mujer con nombre de verdura. De postre hay fresas con nata y vainilla, y una ridícula hoja de menta coronando la cima.


-A veces eres tan, rara.

“Porque soy rara”.

-Como si nada te...

“Porque nada me”.

-Como si...

“Porque no eres él”.

-¿No vas a decir nada?

-No me gusta la nata.





15 de marzo de 2019

Tantalio



A tomar por culo amor
con tus medias naranjas y tus ranas vestidas de domingo.
Yo soy un dátil
un aguacate; una uva; una papaya; un yo qué sé qué.

Y ella una manzana Gray Smith.

Ay amor, ay, con tu sonrisa idiota y esa baba en la boca y el thogether forever tatuado en la frente y esa cara que pones de canción.
Tus yo a ti más y tus
n-o-l-o-v-o-leveré a hacer. Plop. Plop.
Te lo prometo.

Ay ay ay. Que duele, coño.

Como si hubiera una promesa que no tenga una grieta.
Que no fuera una pompa de jabón.
Como si siempre a lo mejor no sea sólo ahora. Un rato más.
Como si siempre fuera
que tuviéramos una bola de cristal.
Como si fuéramos
dioses.

Nos, jugamos a tocarnos por debajo de la mesa.
Al parchís, a ver películas antiguas, a quién es más tonto, a no hacer la cama.
Sólo somos mamíferos. Qué se le va a hacer...





13 de marzo de 2019

Cromo




Una coliflor consta de dos partes:

un corazón grande como una patata grande
como una rueda de tractor
como una casa en el árbol
como un castillo inflable
como un cine de verano
como un campo de golf
como un pueblo pequeño con campanario y lirios
como un pueblo más grande con biblioteca y un sex-shop
como Polonia
como Uganda
como la luna de algún Júpiter
como la nebulosa del Cangrejo
como la puta Vía Láctea
como no sé lo qué. Grande, joder.

Y yo, esa cosa al otro lado de la cama, tan rara.





9 de marzo de 2019

Rutherfordio



-He matado a tu gato.

-Ven cariño, siéntate aquí, mira: ¿Cuál te gusta más? Para la despedida de soltera de Alicia, ya sabes, el martes. Mi madre al final va a venir. Bueno, conoce a Alicia desde que era pequeña. Venía a mi casa a merendar casi todos los días. Era mi chupi amiga. No pongas esas cejas. Ahora se dice así.

-A tu puto gato. Lo he reventado de una patada en la boca y ahora sus tripas se están resbalando por los azulejos de la cocina.

-¿Ya has terminado de hacer la tortilla? Mmmm qué rica. ¿Bueno qué? El rojo o el azul? Dime algo. ¿No? Yo creo que el rojo.

-Me importa un carajo. Como si te pones encima una losa que diga “Aquí yace Maribel”. Te va a quedar mal lo que te pongas porque se te salen las carnes y aprietas la ropa. Todo lo que te miras en el espejo para nada. Yo no sé tú lo que ves; pero lo que veo yo es que estás, gorda.

-Mañana han dado lluvia. Qué pena. Lo de ir al campo lo vamos a dejar para otro día creo. ¿No te importa? Podemos quedarnos en casa a ver pelis y si eso pedimos una pizza y...¿te hago cositas?¿Y tú me haces cositas?

-Qué guarra...Ojalá te cayeras a un pozo.

-¿Has llamado a Ramón? Por lo del grifo. Tienes cara de que no.“Recuérdame que llame a Ramón”. Pues te lo recuerdo. Glop glop glop. Y van dos noches.

-A mí me gusta. Por eso no he llamado a Ramón. También me gusta el tic tac de los relojes. Y las campanas que suenan a lo lejos. Tómate una pastilla, yo qué sé.

-Glop glop glop. Me pone nerviosa y no me deja dormir. Podríamos cortar la llave de paso. Mientras lo arregla.

-Y una mierrrrda.

-Qué hambre. ¿Comemos?

-Claro. A ver si te atragantas. Porque te odio. Odio a todo el mundo. Y tú quieres cortar la llave de paso. Quitarme mis glop glop. ¿Cómo puede la gente vivir sin glop glop?

-Cariño...

-Cuando pones esa cara te metería con la plancha.

-...te quiero.

-Estás loca. ¿Lo sabías? Debería verte un psicólogo. Joder ya.






8 de marzo de 2019

Yodo



...y vengo a derramar a los pies de tu cama
una alfombra de hojas secas, soy
el ébano y el fondo de los pozos y la ceniza de todas las cosas que amaste.
Y mi nombre es destierro.
Y mi carne es de carne.
Y mis besos antárticos, y mi alba, tus lágrimas.




7 de marzo de 2019

Platino



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ñ
çoutra 1
14.

Eso es lo que me dice el corazón.
Tú no lo entiendes, claro. Porque no es tu corazón.

Sería algo así a como
cuando alguien se acerca a una planta de hospital
de esas donde
la gente apaga las colillas
y la riega con su media botellita de agua mineral.






5 de marzo de 2019

Seagorbio



El ventilador me está mirando.
Hay una mujer dentro de la radio.
Dejo que me mate otro cigarro.

¿Significa todo esto que tengo que meter la cabeza en el váter?

Esta oscuridad es tan hermosa.
Podría clavarme en el pecho un rayito de luna
y amanecer completamente desangrado sobre un nórdico de Ikea.

Detrás de la ventana llueve un confeti de promesas rotas
que cae sobre el techo de los taxis como moscas muertas.

¿Cómo se olvidan los cangrejos arrastrándote a la tierra?

Y entonces suena una canción que habla de...
Bueno, no exactamente.
Ni tú te llamas Jude ni yo te he dicho nunca Hey.

Debería ser feliz ¿no es cierto? Sólo un rato. Tengo un pene dentro de la media nacional y un juego de sartenes que me regaló el banco.




3 de marzo de 2019

Arsénico



En otra parte del mundo tal vez haga viento. Tal vez el primer beso. En algún lugar. Yo recuerdo el mío. A la chica la llamaban La Bomba porque era la más puta del pueblo. Aunque conmigo sólo fue Raquel. Una chica suave como el balanceo de las cortinas las noches de verano y una pequeña lombriz en la boca brillante como una piedra mojada. En algún lugar crece una flor. A su puto rollo. Sin preocuparse de quién la está mirando desnuda como está y tan bonita. Pero aquí, hace triste. Es como estar en un cruce de caminos polvoriento en mitad de la nada mientras el Sol se pone. ¿Al norte? ¿A donde está la princesa de la voz de cueva y el culo frío que una vez me robó el corazón? No me lo ha devuelto ¿Al este? Al este Doña tú puedes me acogería supongo con los brazos abiertos aunque sus ojos dijeran que no y su cabeza dijera que no y su corazón dijera que no, supongo. Al sur está el aeropuerto. Y me gusta volar. Entre las nubes. Porque las nubes están hechas de cosas que el ser humano sólo entiende cuando llueve y está detrás de una ventana pensando en la chica del tren y sus extraordinarios ojos verdes. Y al oeste están todas las cosas que me gusta hacer en silencio. Yo y el silencio sentados a la mesa ante un rico pastel de iros todos a tomar por culo. Claro que luego está el suroeste y el nordeste y el sursurnoroeste y el nortesurnornorsunoroeste y.. y estoy muy jodido. Porque soy como un niño en una tienda de juguetes: lo quiero todo.




2 de marzo de 2019

Tulio



Estar con alguien que ya no te quiere es triste de cojones. Y la culpa es tuya. Por quedarte.
Hay cosas que duelen un montón, como una patada en los huevos. Cosas feas como que te mientan, te traicionen o te quiten de la boca el caramelo. Pero se curan. Con un poco de tiempo y mucho que hacer. La vida está llena de oportunidades. Las hay redondas y cuadradas. Curvas. De color verde o azules. Grandes, pequeñas, casi invisibles a veces y otras a la vuelta de una esquina. Pero si te quedas, lo único que sacarás a cambio será una cama fría como el mármol y un álbum de fotos al que te aferraras mientras te quede vida y por supuesto te preguntas qué coño pasó. Que ya no te quiere, gilipollas. Aunque uno vale lo que vale, como decía Alexandre. Tú sabrás. Así que hice mi maleta y ahora espero un autobús a no sé dónde. Sigue siendo triste; pero cuando el Sol salga yo y mis bolsillos vacíos ya estaremos lejos de toda esta mierda aprendiendo otra vez a sonreír.