26 de noviembre de 2019

Conjunción copulativa



Y, preludio.


No necesito que me bajes la luna
pero
al salón le hace falta una mano de pintura y
ya sabes que yo
como que no.

Y.

¿Y tú sabes cuando llevas que te meas cuatro horas
y vas y...? Joder, qué gusto. Pues así de contenta me pongo
cuando me quieres bien.
Y me traes chocolate.
Y me besas bajito.
Y me dices que estoy
tannnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnn
bonita.

Continuará...

Y, continuación:

Y me dejas tu mantita del sofá
-sí, ya sé que yo también tengo una. Pero quiero las dos-, y al rato
me miras todo raro-con esa cara- porque digo que tengo calor.

Y, el desenlace:

Y cada vez que me pones esa cara yo pienso
-con mi mente-, mira qué cara. No es normal. ¿Qué está esperando? Ahí, muerto de frío. Con esa cara.

Y saco un pie de la mantita y te señalo con el dedo
gordo, el camino.
Y te digo huy qué peli, más aburrida.
Y me pongo como muy interesante. Coloradita.
O me mojo los labios de saliva con la lengua.
Con cara de ya sabes. Toa guarra. Muerta de las ganas.
Pero tú ahí, muerto de frío, con esa cara.

Y, títulos de crédito:

Menos mal que yo soy lista.
Y voy y te lo suelto: ¿follamos?
La verdad, a veces, con mi mente
pienso, no sé
no sé qué harías sin mí.